martes, 25 de marzo de 2025

La lavadora

 Después de tanta lluvia sin tregua la prioridad era poner una lavadora y secar la ropa al sol. Había quedado para comer con una amiga a la que quiero como a una hermana. Nos habíamos peleado como se pelean a veces las hermanas, la echaba tanto de menos que me la había arrancado como se arrancaban antiguamente las muelas picadas, de un tirón, de un portazo, con un hilo atado al pomo de la puerta porque no había otra forma y cuanto antes, mejor. Cuando volvió la quería tanto, la quería mirar, escuchar, tenerla cerca, abrazarla hasta asfixiarla y estrangularla. Recogí la ropa que era urgente quitar de en medio, los calcetines, la ropa interior, el pijama, las toallas y la metí en la lavadora para que se fuera lavando mientras me daba una ducha y sacar mis cuernos contentos al sol. Pero la lavadora no arrancaba, no reberberaba el agua en su tambor. Muda, sin titubeos, sin rumiaciones, nada de nada, tras 15 años juntas, sin una queja, ni una avería, encendió sus lucecitas y se despidió de mí. Así que me entró tal agobio que me fui a casa de mi amiga, y me duché allí. Mi amiga es técnicamente más inteligente que yo, en ese sentido y en otros, pero en ese sentido la necesitaba más que nunca, ella sabría qué hacer, puse todas mis esperanzas en que se entendería con mi vieja y testaruda lavadora. Qué gusto desparramar los trapos limpios y blanquearlos como las almas de los fantasmas que se han quedado atrapados bajo la sábana entre esta vida y la otra.

 Después de comer fuimos a ver si se le habían pasado las ganas de morirse a la lavadora, pero no, ahí seguía con todas sus lucecitas encendidas como última voluntad. Mi amiga sabía lo que le pasaba exactamente, lo sé, porque el técnico que vino al día siguiente a verla porque yo no podía asumir su pérdida, me dijo exactamente lo mismo que me dijo ella. Después del diagnóstico de mi amiga electrónica y no sin darle unas cuantas patadas a la lavadora moribunda por si, metimos la ropa a punto de apulgararse en una bolsa porque ya estaba lloviendo otra vez y el técnico me dijo por teléfono que iba a tardar dos días y nos fuimos a la lavandería. Era la primera vez y estaba emocionada. He visto tantas veces en las películas la escena de la lavandería que esperaba que de un momento a otro ocurriera algo grandioso que cambiara el rumbo de nuestras vidas. Cuando vi la capacidad de las lavadoras me entraron ganas de volverme a mi casa y coger las cortinas, los cobertores y todos los cojines para que se los tragara también. En el templo iluminado rezaban en carácteres chillones, los logos de los dioses de la ropa limpia. "Tu ropa se va a lavar con Ariel" o " con Colon". Mi amiga echó los cinco pavos por la ranura, porque yo no llevaba monedas, encima. Mientras la ropa daba vueltas y rendía cuentas con Ariel, nos fuimos a seguir desmenuzando nuestras vidas con una manzanilla y una cerveza, que pagué yo porque tarjeta si tenía. La segunda parte de nuestra película particular me encantó. Las mujeres que habíamos visto antes, habían recogido sus coladas y se habían ido. Nuestra lavadora era la única explotada trabajando a esas horas, esperamos unos minutos y listo, sacamos la ropa de la lavadora la depositamos en los cestos de plástico dispuestos en las repisas, decepcionándome enormemente que no saliera seca, planchada y doblada. Estudiamos concentradas el programa de la secadora, metimos la ropa, también la colcha del sofá, que con la lluvia se pone perdida ya que a los animales les encanta dejar sus huellas impresas por todos lados. Aquí un poco de música de piano de tensión cinematográfica porque mi amiga no quiere que meta la colcha ya que no confía en que se seque, tira de ella hacia fuera, yo empujo para adentro, ella para afuera. Yo explico que si nunca para de llover, nunca se va a secar así que con la colcha dentro, cierro la puerta y ella introduce las monedas, presiona y empieza a funcionar la secadora de arriba, que está vacía. La secadora no tiene sistema de seguridad en la puerta así que se puede abrir en marcha, cosa que sólo se le ocurre a mi amiga, porque ya os digo que es muy lista, así que cambiamos rápidamente la ropa de una secadora a otra y nos sentamos muertas de risa a esperar los diez minutos que marca el tiempo de secado. Fuera ya es de noche, llueve, pero la lavandería está calidamente iluminada, mi colcha brilla y se estampa una y otra vez con el cristal de la secadora que ronronea bajito para no perturbar la paz que tanto anhelamos. Y hablamos lo que teníamos que hablar, esa conversación incómoda, real y necesaria que podía haber sido en otro sitio pero fue en la lavandería y no en el bar.

 Al día siguiente llamó el técnico para decirme que podía venir a ver qué le pasaba a mi lavadora e intentar arreglarla antes de lo previsto y vino. Era un día de ahogarnos todos y me dijo lo que ya me había dicho mi amiga, que el sistema eléctrico de la puerta se había jodido, que en realidad no le pasaba nada, que podría seguir con sus chapoteos concéntricos productores de espuma hasta mi muerte, pero que era imposible hacerle creer que podía hacerlo porque el sistema electrónico de seguridad de la puerta se había fundido, jodiendo la placa base a su vez y firmando su sentencia de obsolescencia programada.

 No es que no tuviera arreglo, lo tenía, pero con el dinero que me iba a costar me podía comprar una nueva. Sabiendo que tenía arreglo me costaba desprenderme de ella pero me acordé de pronto de todos los pelos de perro que se había tragado en sus quince años de servicio y pensé que ya iba siendo hora de que mi ropa dejara de salir más sucia de lo que entraba. Así que, asumí la pérdida de los veinticinco euros que pagué al técnico por el desplazamiento y los 10 minutos de su tiempo y le dí las gracias, acompañándole hasta la cancela de la calle con un paraguas porque ahora diluviaba y antes no, planteándome muy seriamente qué mierda había hecho con mi vida que no era doctora, cirujana, ginecóloga, psicóloga de lavadoras y aprender cómo se hace para que nadie te engañe y se cargue el sistema de seguridad que permite abrir la puerta, se desborde el agua y lo inunde todo.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Se siente bien

- Se siente bien.

- El qué?.

- Saber.

-El qué?.

Que fui, que nunca fuiste,

que no soy, que nunca fuimos

que no siendo, soy

que no siendo eres

y no soy,

he sido,

y que no sea,

se siente bien.






viernes, 30 de agosto de 2024

El periódico

En busca de la noticia absurda que me alumbre.

Un travieso y alegre sacerdote desaparece entre las nubes, colgado a un montón de globos de helio de brillantes colores.  Su sonrisa extraviada, de antorcha alucinada sin miedo, subíendo hacía la estratosfera, ilumina al sol. Aleluya.

Seres humanos que tenían toda una vida perfecta por delante la han perdido atrapados en un velero de lujo que se fue a pique. Para esclarecer la causa y castigar a los responsables de tan espantosa muerte, lo reflotarán.

El hijo bronceado del famoso es condenado a cadena perpetua por hacer trizas a alguien que no correspondía a sus sentimientos.

Un hombre mata a su mujer, tropecientasmil veces.

El virus del Nilo acecha mientras el repelente de mosquitos quintuplica su precio. 

Israel hace una pausa humanitaria de tres días para vacunar de la polio a los niños palestinos. Después de la tregua los matarán pero vacunados.

Un mundo entero cruzado de brazos es testigo del genocidio, quedará sobre nuestra conciencia el exterminio de un pueblo entero. Siento lo que siento, es horrible lo que pienso, pero lo pienso.

Las piezas caen empujando la taza de café, funden la cucharilla diluida en tinta roja incandescente, se desliza por la alcantarilla como soldaditos de plomo tóxicos que ya no creen en nada y se dejan morir.

El suelo de losas blancas y negras se resquebraja, el humo sale a borbotones, no es humo es sangre, es la vida de nuestros hermanos, de nuestros hijos, es el grito de todos nosotros. Que nadie se levante, en un juego que no sabemos jugar, subamos el volumen, no tenemos nada que perder.

 



 



 

martes, 23 de julio de 2024

Horóscopo

Una gran mancha de aceite se extiende por encima de tí, para pegársete en las plumas en cuanto emerjas como una gaviota alquitranada, pero viva.

 Desconfío de quien cree en los horóscopos y lo reconoce abiertamente, sabe de qué signo zodiacal es su pareja ideal, los signos con los que son compatibles y con los que no. Puedes  querer  ser amigo de alguien o descartarlo del tirón solo con saber su fecha de cumpleaños, ahorrándote un montón de tiempo  y decepciones varias.

Nos pasan las mismas cosas, tenemos miedo, hambre, sed, frio, nos reimos, nos enamoramos, nos morimos en el mismo instante.

Pienso que estoy diciendo gilipolleces, tú también?

Por curiosidad, metí los datos que me pedía un programa informático para elaborar la carta astral y averiguar mi ascendente y mi luna. Nací un 19 de septiembre de 1975 a las 9:15 de la noche en un hospital de Valencia, por si hay alguien por ahí que se lo tome en serio y quiere mostrarme como funciona la magia del universo y me predice el futuro.

De pequeña si quería algo, cualquier cosa, creía que si la deseaba de verdad, con todas mis fuerzas, se materializaría.  En silencio y en la oscuridad, me proponía repetir 100 veces lo que fuera que quería. Recuerdo hacerlo infinidad de veces y siempre dormirme antes de terminar.

Cien es un número razonable y justo para merecer lo que fuera.

Iba a decir que la vida de los sueños es más divertida, pero me acabo de acordar de la horrible pesadilla que tuve anoche. Me fallaron la magia y la brujería.

De noche en medio de un campo de garbanzos, de girasoles o en la orilla del mar, cruzan tantas estrellas fugaces que no da tiempo a desear nada y merece la pena de todas formas. 

Reivindico mi derecho de ver las estrellas en cualquier lugar.  "Devolvednos las estrellas", " Devolvednos nuestro derecho a soñar", ya puestos también quiero de vuelta los ríos y los bosques, los pájaros, los jabalies, los lobos, los zorros, los linces, los osos, que se jodan las ovejas, me caen mejor las cabras con sus cuernos y sus pupilas rectangulares, suben a escarpados riscos, saltan desde las alturas sin temor a partirse la cabeza y saben defenderse y sobrevivir como putas locas.

Empecé a leer el horóscopo a diario cuando de pronto se cortaba la comunicación sin saber el motivo,  sumiéndome en un limbo de confusión, perdida y abandonada, una y otra vez. No eras tú, era otro, pero dá igual uno que otro porque me enamoraba de cualquiera que me diera un poco de atención, el resto lo ponía yo.

Enamorada de todas formas con un mono total de saber de tí, de él, de todos los que sois en realidad el mismo, echaba mano de los horóscopos para poder observarte de lejos. Si supieras como te quería, un amor que me desequilibraba y me enfermaba porque no era correspondido y no era capaz de entender.

Aprenderé a leer el tarot para decirte la verdad (que se ve a simple vista), si me pides que te la diga. Que el amor está en todas partes, las personas que quieres, saben que las quieres, sabes que te quieren y todo está bien aunque estén lejos.

La frialdad, las faltas de respeto, las traiciones, las mentiras, todo ese poco te lo devuelvo porque es tuyo.

Todo lo que te dí, quedátelo, porque tengo de sobra. 

Hoy el horóscopo dice que en el fondo me quieres y le creo.

Como sé que brillan infinidad de estrellas aunque no las vea.

 

 



viernes, 5 de julio de 2024

Un cuento

Érase una vez

Todo mentira salvo la moraleja

Que más mal que bien

La luz siempre alumbra

Para que dejen de importar

Los putos rollos del personaje 

Maravilloso que inventas

Si fueras capaz, si fueras

Algún día

Me olvidarás

Fin.


 

 


 


martes, 25 de junio de 2024

La lista de deseos


Un macaón en la viborera, un gato negro sin cola, castrado, marcado en la oreja

Escucha los latidos del corazón, Zakarías, le llaman

No dejan de salir mujeres de su cueva

No es a él a quien buscaba.

La luna se fue de fiesta, maquillada de plata, engalanada de rojo, desangrada

Se hace la muerta , no hay hogueras en la playa. 

No la ví en tres días. Estuve dormida. Tampoco recuerdo si la ví en sueños.

Se levantó temprano el levante por la mañana, veinte nudos atados a la 

misma distancia subiendo por la escalera.

Hoy no vienen, ni ayer, ni mañana vendrán para realizar el conjuro que devuelva 

todo a su lugar y a mí, a mi sitio.

En un fuego hueco de arena, arden deseos.


jueves, 20 de junio de 2024

El pez

De vuelta al rio

Al oscuro olvido

Del para siempre

A lo de menos

Al deseo en bucle

De calles desiertas

En las altas horas

De luna roja

Y lluvia imprevista

Suelto el anzuelo 

Y la boca rota

De un horizonte desconocido

Henchido de amor.




 

sábado, 15 de junio de 2024

La cajita de música

Hay mujeres y un perro

Alredededor del vestido rasgado

Seguro hay pájaros trinando 

Sus propios nombres

Bajo el bosquecillo 

Del tapiz

La tapa no cierra


El eje 

No gira 

Sin bailarina

Pero

Si le das cuerda suena

Una historia de amor

En la cajita de música.

jueves, 13 de junio de 2024

14 borradores

O escribo lo que sea de un tirón o soy incapaz de continuar lo que empecé, atascada en la eterna

Búsqueda de sentido,  no hay nada en mí de aquello que quería decir

Porque no te importa

Haré un batiburrillo, un gurruño, una pelota de palabras, un cádaver exquisito conmigo misma, para resumirlo 

en un único borrador dadaista y absurdo

Con mi vida

En este espacio no existo, pero tú tampoco

Consciente diluida y  cubierta de polvo

Descubierta abandonada

Retenida

Tras la muralla y el arco

Otra decepción

Otro borrador.







domingo, 9 de junio de 2024

El aldabón

Sólo quería echarse una buena siesta, apenas podía recordar con quien pasó la noche anterior y sin dormir fue a bucear para que no lo pillaran en casa. Unos y otros habían estado buscándole durante la semana para solucionar cualquier problema que hubiera en el barrio, tan dispuesto a ayudar que cuando lo necesitaban de verdad, nunca estaba y siempre le andaban molestando. Bucear era lo mismo que desaparecer de este mundo,  sumergido en el silencio azul se olvidaba de todo, pero se estaba hartando de tener que escapar al fondo del mar para que lo dejaran en paz. 

 Volvía a casa con la perra, contenta de estar por fin a su lado, después de esperar durante horas en la orilla, para verlo resurgir de pronto, con el orgullo resbalándole desde la cabeza a los pies, cargado de pescado y un pulpo enrollado en el brazo. Encendió el fuego para asar el enorme lenguado, metió vivo al pulpo en el congelador. Comió la mitad del pescado y puso la otra mitad en el plato de la perra que tumbada en el pasillo miraba fijamente la puerta, aguardando pacientemente su turno.

La puerta de la casa subiendo la cuesta tras la muralla, no tenía timbre pero sí un aldabón con forma de lagarto enroscado sobre sí mismo, que parecía mirar directamente con ojos brillantes y saltones a quien lo tocara, encontrado en un derribo, parecía muy antiguo. Le encantaba encontrar tesoros perdidos u olvidados, dejados atrás como si no importaran nada. Junto a él volvían a recuperar su lustre, su brillo, su justo valor. El sonido del hierro al golpearlo retumbaba en toda la casa.

Así que conectó el llamador a unos cables, neutro para el lagarto, fase a la placa de metal atornillada a la puerta, en el extremo de los cables puso un enchufe listo para usar si alguien tuviese la mala idea de darle por culo. Algo que estaba deseando que ocurriera porque en el momento en que el lagarto posara el vientre en la placa de metal harian contacto y una descarga de 220 woltios le recibiría para darle su particular bienvenida.

Subió las escaleras con la perra pisándole los talones, cerró la ventana y bajó la persiana. Los dos reventados perra y amo se tumbaron en la cama.


Cuando dormía su mente era una cámara insonorizada, si hubiera estado dormido nada hubiera podido despertarle, pero en el mismo momento en el que el sueño le abrazaba, llamaron a la puerta y el estruendo le espabiló.

No iba a a levantarse, estaba agotado. Ya se cansaría quien fuese de llamar.

Cerró los ojos e intentó dormir pero era imposible, una y otra vez golpeaban el aldabón. Cuando parecía que paraba por fin, comenzaba de nuevo, como un terremoto. Se estaba cabreando de verdad.

La sangre bullía en su cabeza y el calor le abrasaba el pecho, conocía bien ese estado, la rabia se le desbordaba y la ira incontenible hacían que sintiera miedo de sí mismo. Se tapó los oidos con la almohada.

La perra ladraba nerviosa, saĺía y entraba de la habitación, subía y bajaba de la cama y no paraban de llamar.

Bueno ya está bien, pensó. Lanzó la almohada contra la pared, de un salto se levantó furioso, bajó las escaleras apretando los dientes y los puños. Lo que de verdad le apetecía era abrir la puerta y romperle los brazos, las manos y la puta cara a quien quiera que fuese, así aprendería la gente a no insistir, en cambio  enchufó el cable del aldabón y volvió a la cama.

Durmió de un tirón hasta el día siguiente. Cuando despertó abrió la ventana. Por las rendijas de la persiana se colaba la suave brisa y el rumor del mar, deseándole los buenos días.

Bajó a desayunar a la cocina. Mientras hervía el agua para el té se dio una ducha fría para quitarse de encima el sueño y el calor del cuerpo, todavía le quedaba algo de pescado para comer, por la tarde iría a bañarse a su cala favorita.

Cuando el té estuvo listo, cogío un vaso y la tetera cargada de hierbaluisa y azúcar y fue a sentarse bajo la higuera junto a la puerta de su casa para tomarlo tranquilamente y liar los porros que fumaría durante el día. 

De pronto recordó que no había desenchufado de la corriente el cable conectado al aldabón.

Así que antes de abrir tiró del enchufe y salió a la calle, la perra disparada dirección al arco de la entrada de la medina fue a inspeccionar lo que se cocía en el zoco y dar su vuelta de rutina.

La higuera despedía un olor dulzón y embriagador. Le dió un buen sorbo al té, apartó los higos que se desparramaban sobre la mesa y pondría a secar más tarde y empezó a liar canutos. Sentado en la mesa de madera con la puerta abierta de par en par, bajo la sombra perfumada de la honorable higuera mirando hacia la muralla, era como decir, ahora podéis venir, este es el momento idóneo si alguien quiere  hablar conmigo y su vecino de enfrente lo sabía. Viejo amigo de un tio  paterno, con fama merecida de chivato y cotilla nunca se había metido en sus cosas, lo conocía desde niño, le había enseñado a escribir con la diestra atándole la siniestra, ya que mostraría claramente a los demás lo que era en realidad, un demonio. Lo respetaba. Caminaba con las manos cogidas a la espalda con aire meditabundo por el callejón. Su semblante serio y preocupado bajo el gorro de lana que siempre llevaba hiciera frío o calor, presagiaba malas noticias. Se acercó a él y acariciándose la barba, le preguntó:

 - Dónde estuviste ayer en todo el día?.

Sin levantar la vista respondió que había estado en el mar toda la mañana, después estuvo durmiendo y que acababa de despertar.

- Es que me necesitaste para algo?. preguntó mientras colocaba el porro perfecto, recién hecho, alineado junto a los demás en la cajita de caoba.

Entonces el vecino alargó el brazo, cogió un higo que acababa de estamparse sobre la mesa para mostrarles la pulpa de un rojo intenso, se lo comió de un solo bocado sin dejar de mirarle a los ojos como cuando escrutaba el mar en busca de  esos malvados tirubones que se acercaban a la orilla de vez en cuando y de los que había que tener cuidado si salías a pescar, y se sentó a su lado para contarle en voz baja de lo que había sido testigo desde su balcón el día anterior. 

- Sobre las tres de la tarde, la policía llamó a tu puerta, parecía que algo gordo pasara porque llegaban más coches de policía del que salían más agentes para sumarse al grupo que tan pronto se agolpaba en los escalones de la entrada, como se dispersaba y echaban a correr en todas direcciones y volvían a apostarse en tu puerta. Era todo muy extraño.

Esperaron durante horas a que la puerta se abriese o alguien apareciese; hasta que anocheció y finalmente se montaron en sus coches y se fueron. Estábamos todos muy preocupados, nos temíamos lo peor.

- Y qué querían?, preguntó mientras escogía de entre todos los porros dispuestos, el que más le gustaba y lo encendía.

- Eran tantos policías que ni yo ni nadie se atrevió a preguntar para qué te buscaban!, ya sabes como se las gastan por aquí, pero me muero de la curiosidad.

Se encogió de hombros, trás el denso y espeso humo del hachís, sonreía.





 


domingo, 25 de febrero de 2024

Un monje budista

 

No pienses de noche

Con el respeto que merece un comino

Haz una candela con la esperanza

Que te dé claridad y descansa junto a tu sombra y

Tu perro que es tu alma gemela

Porque no hay nada que arreglar

Por la mañana agradece el agua fresca, el cielo rosa

En el cruce del camino vuélvete a encontrar

Medita bajo el árbol que sembraste

Ni delante ni detrás del ahora 

Con un mudra manda al carajo a Dios 

Y a todo aquel que no te desee lo mejor

Abandona el sufrimiento del sufrimiento del sufrimiento del sufrimiento 

De todas las vidas que arrastras

Como un monje budista.

miércoles, 14 de febrero de 2024

San Valentín

La luna boca arriba se deja hacer 

Venus le besa el ombligo para sellar un pacto

Le dice que es la cosa más bonita que hay

Sobre la tierra

Se atreve a decir la verdad

No la quiere.

Perder.

.

.

.






 



viernes, 20 de octubre de 2023

Las reglas del juego

Detrás de tanto silencio, 

Hay palabras agolpadas al final de

la garganta, pugnando por ser las primeras en salir

Por favor tened paciencia conmigo

El proceso ha sido duro

He tenido que armarme desde el principio

Rehidratar cada una de mis células

Purificar la sangre estancada de mi corazón

Hacerla circular por el entramado de mis venas

Nutrirme desde la médula para fortalecer todos mis huesos

Conectar de nuevo cada uno de mis músculos

Colocar una a una las capas de mi piel

Ya no soy la misma

En esta otra yo

Tú ya no cabes.

En realidad nunca lo hiciste

No tienes nada de lo que preocuparte 

Teníamos que aprender

Yo a amarme y tú a amar

Yo a dejar de dar a cambio de nada

Y tú a dejar de recibir sin dar nada a cambio

No volveré a tener pesadillas contigo

Tú soñarás alguna vez conmigo

Y quizás más adelante cuando ya no necesites 

La máscara que te pones para todos

La máscara que te pones contra tí

La máscara que no te ha servido para mí

Entiendas que en el juego de la vida

Hay que respetar las reglas del amor.





 

 

 



miércoles, 20 de septiembre de 2023

Asco

Asco

Que asco de palabra

El asco que me doy

El asco que me das

Qué es el asco?

Una emoción?

Cómo el amor?

Cómo la pena?

Cómo el odio? 

Cómo la alegría?

Qué carajo es el asco?

Me das asco

Me doy asco

El asco 

Con el asco

La garganta se me cierra

Y me libera

Te veo 

Y siento un asco que

No veas..

 

 


 

domingo, 30 de julio de 2023

Todo lo demás

Quería una casa junto al mar y su embarcadero, la barca, la caña de pescar

Un lugar favorito, una cueva, un huerto de coral

Un burro rebuznando por alegrias

Caminar cogidos de la mano

Tras  soles y lunas

Ni una lágrima más, ni una lágrima menos

La sal justa

Y todo lo demás.

 

Aquí y ahora quiero

Ni antes ni después

Para nunca y siempre

La verdad por delante

Apretando el paso

Que te vayas a la mierda

Y todo lo demás.


 

 

 

 

 




 

 




sábado, 1 de julio de 2023

La golondrina

Cayó de su nido en la cornisa de un edificio de más de diez pisos y

Sobrevivió.

Todavía con el gorro de cáscara de huevo me dió los

buenos días a las seis de la mañana, anunciando la suerte, el 

renacimiento, la vida. 

Muy buenos días, muy pocos días con ella, mi Kalimera.

Convencida de que cruzaría el estrecho y volvería a mí,

La llevé conmigo en la riñonera a todas partes,

La he alimentado todo el tiempo,

La he acariciado demasiado,

La he matado de amor.

Singapur?

Comes bien?

Bailas, cantas, follas?

Cuidas?

Desperdicias tu vida

Qué haces?

Tengo curiosidad


Paseo por Singapur

En otra frecuencia

Pero en realidad no hay nadie aquí

Nunca sabrás quien soy

No sé por qué.

 


 

 



.


domingo, 21 de mayo de 2023

Amor de piedra

Que me despiertes a besos

Me hagas el amor engarzándome como a una joya por las mañanas

Que al buscarme, me encuentres en el jardín ensartando las palabras

Que nos dijimos antes de dormir para que no haya resquicio

De que soy para tí, lo que eres para mí y si no, nada en el agua

Las piedras en el lecho se quedan a oscuras y no osan desprenderse

Las lanzo a las olas, se mezclan, se separan y exclaman a voz de inmenso azul

Que no hay un lugar al que llegar, sin flores, ni estrellas

Para que nunca vayas, para que nunca vuelvas

Porque con todo tu amor () he levantado en 

Mi 

Orilla 

Un muro de piedras.

 



viernes, 2 de diciembre de 2022

La cita

Hace poco en una noche lluviosa, tuve una cita con alguien que duró el resumen 

de su matrimonio, su experiencia como padre de sus dos hijos lustrosos y lo que 

tardo en beberme un botellín de cerveza de veinte centilitros.

Perdí el conocimiento y me di una buena hostia en la cabeza contra el suelo 

adoquinado. 

Mientras estuve inconsciente soñaba placidamente y feliz como una cerdita en un 

charco,  pero ese alguien me despertó y me levantó del suelo mojado.

Un cuerno en mi sien derecha conservo como recuerdo.

Creí que era evidente mi reticencia pero volvió a llamar.

Le dije que tenía que resguardarme de la lluvia intermitente.

Lo entendió perfectamente.




 


sábado, 24 de septiembre de 2022

Los pies en el suelo

Cruzarás el puente del molino

Mirarás al agua y reflejada

Me verás descalza

Volverás

Llegarás tranquilo, como si nada

- A dónde fuiste?

- Disculpa por la tardanza.

 

Mis pies vuelven sobre si mismos a la orillita del rio

En la Aceña

Dos gitanos tocan la guitarra

Dicen que a ese...

Hay que ir en busca de él!

Y cantando se van a encontrarlo.


El agua murmura

El viento murmura

Murmuran las hojas

No se puede uno fiar de nadie

Por qué habría que hacerlo?

Cada uno consigo mismo

Hay ballenas de millones de años

Tras la pared de albero.

 

Algo no funciona bien

Las rodillas, el corazón  

El reloj que no tengo

Demasiados números saltando y bailando

A nuestro alrededor

Riéndose de mí con Doña Realidad

Porque no se me dan bien los números.


Un avión cruza el cielo

Con rumbo equivocado

Despegándo del agua

Los patos alzan el vuelo.

 

Si cruzas la aceña de día

Negros, tristes y cansados

Salen del río

Si la cruzas por la noche

Bañados en luna blanca

Desde el medio del camino

Volando vuelven al agua.

 

Con las piernas estiradas en un banco

Escribo sobre mis rodillas

Sin zapatos en los pies.

 

En la quinta abandonada de las monjas

Un atento gato negro maulla y me mira 

Mientras te veo.

 

En el atardecer descomunal de la ermita 

Zambullida en el viento, la espalda en el palco

Mis pies apuntan a las bandadas de cotorras que planean 

Por encima de las palmeras de San Francisco

Listos para disparar.

 

En mitad de la noche

Borro fotografías

Tu voz enredada en mi pelo 

Tiñe con khöl

Palabras bajo mi piel.

 

Tu pelo enredado en mi voz

Mis pies solos quieren escapar 

Por la mañana.






 




 




lunes, 15 de agosto de 2022

La burbuja

 

De luna plena

Inundada de vía láctea condensada

Desagua amor, vida, muerte

Se boza en el mar.



Atrapada en un conducto 

Sube lenta, informe

Pesada, torpe baja

Avanza, explota, flota

De aire, agua o sangre

Apenas llena 

No sabe a ciencia cierta

Se expande, se derrama

Incómoda, sensata se rebela.

 

De molécula, átomo a neutrino

En todas y en ninguna parte

De mi misma.



 



 


martes, 21 de junio de 2022

Tiempo

 


 Atesoro todo lo que me has enseñado y el tiempo que viví

contigo.

Nadie me ha querido nunca como me has querido tú.

Tu amor de padre era real y auténtico,  tan real y auténtico como 

el que deben sentir los padres por los hijos a los que crian, educan y aman 

durante toda su vida. 

Sentía por tí el mismo amor que debían sentir las hijas por sus padres,

jamás he querido tanto a nadie como te he querido a tí. 

Con 10 u 11 años le pregunté a mi madre de sopetón y muy en serio si eras 

realmente mi padre, porque no podía explicarme el que no estuvieras a mi lado.

Me contestó:  - Niña, deja ya de decir tonterias.

Quizás pensó que era lo mejor, acostumbrada a mentir y a 

desconfiar, demasiados juicios y prejuicios de otra época, que a mí ni me 

incumbían, ni me importaban en absoluto. Todavía no conocía realmente a mi 

madre y la creí. Pasó de mí, y de lo que tanto me angustiaba en ese momento, 

como siempre ha hecho. Tampoco me conocía ella a mí. 

Mentirme era lo mejor para ella, porque así podía echarte la culpa de todo.

A partir de ahí estuve enfadada contigo, si venias, si te ibas, no te

soportaba. Nunca volví a demostrarte lo que te quería, y cada vez me

alejaba más de tí.

Podías dejar a tu mujer, ¿pero como pudiste abandonar a tu hija?.

Hacía muchos años que no nos tratábamos, ya no te dejaba ejercer de padre.

Existía un abismo silencioso e insalvable entre nosotros.

Estuve mucho tiempo enfadada contigo y con la vida, antes de que te alejaras para

siempre. 

Hacía 5 años que no te veía, tus padres, mis abuelos, habian muerto, y

por mi madre supe que habías vendido tu ático en Valencia y te habías comprado

un barco. A saber en qué lugar del mundo estarías.

Yo había estado muy ocupada, luchando con todas mis fuerzas para salir del 

agujero. Me encontraba conmigo misma. Tenía 29 años.

Empecé a echarte de menos, a preocuparme.

Quería saber si estabas bien. 

Quería que conocieras a la persona en la que me había convertido.

Quería que te sintieras orgulloso de mí.

Queria que aparecieses de pronto como siempre hacías, para vernos y después 

desaparecer sin previo aviso, me conformaba con eso.

Le pregunté a mis hermanos si mamá sabría algo de tí.

Y mi hermano que tampoco tuvo padre, ni te  quiso, (mi madre se encargó muy 

bien de ello), me contó la verdad:

- ¿Qué más te da dónde esté, ni lo que le pase, si ni es tu padre ni es ná?.

En ese preciso instante ví con claridad quien eras.

En ese preciso instante ví quien era mi madre.

Lo bueno, siguió siendo bueno y lo malo, trascendió, porque comprendí todo lo 

que había pasado.

Empecé a buscarte de verdad.

La mujer policía, molesta e indignada me dijo, que tenía que respetar la ley 

de protección de datos, porque tenías derecho a no ser encontrado, que quizás no 

querías volverme a ver.

¿Por qué no me podía decir la policía dónde estabas? eras mi padre, aunque no lo

fueras, me habías reconocido como hija tuya.

¿Qué mierdas sabía ella?, ¿qué  mierdas sabía nadie?.

Yo sabía, pero ella  me hablaba con la seguridad y el peso de la autoridad y de la

ley. Con la certeza de que yo era una pobre joven pobre, sin padre, que solo

buscaba causarle problemas a un pobre hombre pobre que lo único que quería 

era que lo dejaran vivir en paz, sin hijos alrededor reclamándole todo.

Jamás te había pedido nada, y sólo quería verte, pero salí por la puerta de la 

comisaría muerta de vergǘenza, dejando atrás a esa mujer de rostro 

irreconocible pero odioso que nunca supo lo que la odié, ni sabrá nunca que la

sigo odiando, y seguí adelante con la vida que me estaba tocando vivir y me 

pasaba por encima, confiando en que algún día me devolvería lo que me debía.

Nuestro reencuentro era por justicia,  me correspondía por derecho, con total 

libertad de decisión, con conocimiento de causa y ausencia de reproches, 

sin necesidad de compartir la misma sangre.

Nos recuperariámos el uno al otro. Y al final saldriámos ganando.

Era lo que más deseaba en el mundo y estaba segura de que se me concedería.


Saldríamos juntos a navegar para reconocernos.

Tú, el capitán, mi padre, por siempre.

Yo, el timonel, tu hija, de una vez por todas.

Y el día en que la policía llamó a la puerta para informar de que habías muerto de 

un ataque al corazón fulminante a los sesenta y tres años, me dijeron donde 

encontrarte por fin.

Fui a arreglar las cosas para enterrarte, me negué a verte para no tener que 

recodarte sin vida, en la camilla del frigorífico del depósito de cadáveres. 

Incrédula, me aseguraron que eras tú.

Todavía hoy puedo recordarte mirándome con esos ojos tristes y preocupados,

pero vivos.

Tu minúsculo velero  estaba atracado en un puerto no muy lejos de aquí,

atascado entre mastodónticos yates de lujo.

En el interior del Errante, en tu hogar, me puse tu camisa y tus calcetines, me 

bebí tu vino, me comí tu comida, me fumé el tabaco de tu pipa, rebusqué entre tus 

cosas, leí todos los papeles que encontré y los ordené cronologicamente, 

incidentes, informes médicos, visitas al hospital, tratamientos, recetas, recibos 

y facturas de todo lo que comprabas, cartas y postales que recibías de amigos, el

proyecto que estabas iniciando, los planes que tenías para el futuro.

Pude hacerme una idea sesgada y limitada pero clara de lo que era tu vida y de lo

que querías que fuese.

Yo no tenía ni idea de quien eras tú, tú no podías saber quien era yo.

Y aún así era increíble lo mucho que nos pareciámos.

Esa noche te dije todo lo que te tenía que decir, lo enfadada que estaba contigo,

lo mucho que te necesité, lo mucho que sabía me necesitabas.

Lloré dentro de tu saco de dormir, mecida por la voz fría, oscura y cruel del 

mar chocando contra el casco, que no dejaba de repetirme que habías muerto 

solo, herido y creyendo que no te quería, hasta que me dormí tapada con tu 

olor.

Al resguardo, intactos, guardo tus recuerdos y una camisa, un par de calcetines, 

tu pipa, tu navaja, un sombrero de paja, una funda con cds, tu cartera de piel con

tu carnet de identidad y el de patrón de barco.

Renuncié pura y simplemente al barco y a la herencia de tu testamento, 

porque solo me conformaba contigo, sabiendo quien eras tú,

y tú sabiendo quien era yo.

No fue posible porque no fui suficientemente lista, tenía que haber sido más

rápida, más insistente, más valiente, menos ingenua.

Antes de irme del Errante y poner los pies en la tierra, encima del escritorio del 

puesto de mando, escrita a mano con tu bonita y familiar letra en un trozo de 

papel cuadriculado, ví una pequeña lista que decía:

- Madera 

- Pan 

- Café 

- Atún

- Discos

- Limpiar casco 

- Verificar vela 

- Cambio de aceite

- Tiempo ...

 

 

 

 

 


 



domingo, 29 de mayo de 2022

A la vuelta de la esquina

Reconocerás los rostros 

Desconocidos

Que te cruzas

Andando con prisas 

Por la calle.


En los mismos lugares

Indefinidos y confusos

A donde te llevan

Por casualidad

Los sueños.

 

Poemas secuenciales

A cámara lenta

Rescatados, restaurados, inconclusos 

Proyecciones mentales 

Contrastadas que no encajan

En ninguna parte.

 

Rastros de mentiras que no recuerdas

Adheridos, impresos, vacíos

Pintados de blanco, a brocha gorda

En el desmoronado muro.

 

Mantenga una distancia prudencial

Por delante y por detrás

Con la verdades

Antes de salir 

Sin orden

Con calma

En la hora buena.

 

Encontrarás la voluntad

Recuperarás el equilibrio

Te toparás con la alegría

Como otras veces

A la vuelta de la esquina.


 

 

 





 



 

 

 




 


 

 


 



 

 






viernes, 17 de diciembre de 2021

Voy a encender la estufa

Vagas en mi cabeza desde por la mañana,

 Y te voy a escribir un poema,

Porque parece,

Que ya no supiera, 

Que ya no pudiera.

 

El viento planea por el río salpicado de molinos,

Adónde le lleva el agua,

Junto a piñas caídas, cortezas de encina,

Varetas de almendro, troncos de olivo, 

Y la negra garza. 

 

El agua del río no es verde, ni azul,

Envenena a los peces, y al Martín pescador,

Donde habitó la nutria que murió en la orilla.

(Tuvieron que hacerle la autopsia al cadáver). 

 

A ese mundo al que tú me llevas,

No quiero volver,

No sé ya, ni me importa, 

Quién cerró la puerta a quién.

 

Y ahora;

Con una piña caída, una corteza de encina,

Una vareta de almendro, un tronco de olivo,

Y este papel escrito, arrugado y sucio,

Voy a encender la estufa.


lunes, 20 de septiembre de 2021

Perder

Otra vez he olvidado la cafetera en el fuego,

Se ha evaporado el agua,

Se ha quemado la goma,

Se ha echado a perder el café.

Muertas y renacido,

Mientras tanto,

Las violetas. 

 

Cuatro años de un intenso sufrimiento,

Al ganso se le despluma,

Para hacer una chaqueta.

Atada de pies y manos,

Me han torturado con plumas,

Para no morir de risa,

He perdido las cosquillas.

 

Espero nunca quedar embarazada,

Pero si me quedara,

Lo amaría y lo cuidaría,

Como a cualquier otro animal.

Porque yo no sé,

Para qué he venido aquí,

Pero ellos sí. 

 

Con mi lista de errores 

He parido un poema.

Joder qué alegría,

Cuando me baja la regla.


 

Me resbalan entre las piernas,

La luz, el ruído y la cenizas 

De esta noche.

Lo hemos pasado bien,

Bailando hasta el amanecer.

Hay gente que no te va a querer,

Lo sé.

Mi jardín es muy pequeño,

Pero así, para mí, es perfecto.

 

Con el tiempo perdido,

Me he sacudido las pulgas.

Aunque pierda el hilo,

Y la vida sea una mierda,

Hay que vivirla.

Como soy jardinera,

Sé que la mierda es buena.

 

Para ganar, primero hay que saber perder.

A veces ni se pierde, ni se gana.

Lo que no se conoce no se puede querer.

Te mereces un premio,

Al lector número cincomil.

Date con un canto en los dientes,

Con el antes y el después.

 

Búscalo por las hendiduras,

Seguro se ha escurrido por los entresijos del sofá,

Donde se acumulan,

Un montón de borradores, la noradrenalina,

Todo lo que me falta y el dolor que me sobra.

 

En esa otra dimensión,

A donde va, lo que no ha podido ser,

Y lo que nunca se ha tenido.

Para tí,

Tú ganas.


lunes, 23 de agosto de 2021

Una gota de vino



Despierto del sueño

De siesta sofocante, soporífera  

De sueño despierto

Hay alguién durmiendo en la cama de nido

No eres tú

Porque estoy tranquila

En bragas me embarga la felicidad

Tiene un libro abierto sobre su pecho

Abro cajones atascados

Sin cuidado hago ruido

Buscando papel y un lápiz 

Quiero escribir 

Lo que recuerdo del sueño

Le pregunto qué hace en mi casa

Se hace el dormido

Pero no es mi casa, ni tengo una cama nido

Escribo sobre una mesa de pino

En la mesa de pino hay una gota de vino.

 

Escucho a mi hermano pequeño

Se está haciendo amigo 

Del vecino delincuente

Le digo que se venga conmigo a un concierto

Porque no quiero que ande con mala gente 

Ni es pequeño, ni vive en esta ciudad.

 

Absorta mirando la gota de vino

Me despierto

Y el perro me lame la cara

O el perro me lame la cara

Y me despierto.


Olvido qué era 

Lo que estaba escribiendo

Sólo recuerdo la gota de vino

Y  que pienso que el vino

Es para el invierno.




 


sábado, 21 de agosto de 2021

Deux étoiles

Nous ne sommes pas des anges

Mon amour

Nous sommes deux étoiles

Une blanche et l'autre noir

Deux étoiles suspendues sur le rivage

Toujours désolés

Toujours heureux

Qu'ils vont mourir sur le sable.

martes, 20 de julio de 2021

El silencio

En la torre mocha 

El aire traza

Por la escalera de caracol

Un torbellino

De justicia poética

Barriendo el ruído

De todas mis membranas.

En el suelo de baldosas de barro

Mi espalda se amolda

Al silencio que crece dentro de mí.

 

El estrídulo de las chicharras

El crotoreo de las cigüeñas

El croar de las ranas

El grillar de los grillos

El zumbido de los abejorros

Y el gorjeo de los mirlos

Son las opiniones 

Que realmente me importan.



 



martes, 13 de julio de 2021

Obituario

Bajo el cielo estrellado, por el único resquicio, salgo a despejar el terreno de 

piedras, en el último poema que te escribo. 

En profundos surcos desde Indonesia, Irlanda, Emiratos Arabes Unidos, 

Paises Bajos, Canadá, Grecia, Japón, Francia, Cuba, Singanpur, Jordania, México, 

Alemania,  Rusia, Reino Unido, Bielorrusia, Sri Lanka, Perú, Rumanía, 

Marruecos, Ucrania, Suecia, Argentina, Portugal, hasta el límite de mi 

piel, entierro tu nombre desmenuzado y maldito, y tu disfraz, descansa en paz, 

inofensivo.

Arrojo un puñado de palabras al fuego como epitafio por todo lo que he 

aprendido, observo como ascienden, se desvanecen. 

Farolillos de papel discurren con calma por los canales que nutren al mundo.

Deshojando el almanaque y echándole agüita a las aceitunas, a salvo y 

agradecida, cura la herida. 

Ojalá te anege la felicidad, si no en esta, en otra vida.

 


 

viernes, 9 de julio de 2021

El camino

A ambos lados del camino hay sembradas amapolas

Amapolas tan rojas, tan rojas como mis labios

Cuando les cae una gota de lluvia

Parecen decirte algo.

Entre campos de amapolas, hay un camino largo

La lluvia repiquetea en las huellas de mis pasos

Las amapolas son rojas, son rojas como tus labios

Cuando les cae una gota de lluvia

Parecen decirme algo.

Ya veo la señal del tren

Y a un sinfín de amapolas que me dicen ven, ven, ven.

 

 



 

 


martes, 8 de junio de 2021

En reconstrucción


¿Has visto alguna vez como estalla el pepinillo del diablo cuándo hay algún 

movimiento, el viento o un animal que ni siquiera lo roza, pasa a su lado?,

¿Cómo explota el fruto del granado cuándo alcanza el punto exacto de madurez?,

¿Cómo catapultadas con una fuerza increíble comparte sus semillas la flor del

acanto?.

Una estrella roja ha muerto y ha reventado en mi cara.

Esparciendo sus fragmentos por todo el universo.

En una entropía de hojas, filamentos, corteza, pétalos, espinas, raíces, 

savia, polen, pelos, piel, huesos, cartílagos, sangre y esperma.

Absorvidos por un agujero negro, invisible.

Cada otoño, en septiembre, se abren las flores más bellas.

 

 


 


lunes, 10 de mayo de 2021

Sé nadar

Olas de millones de años embisten

Despedazando el alma todas las veces

Arena que se escurre entre tus dedos

Grano minúsculo transportado por el 

viento 

Cristalino, salado, cálido, lavado

Incontrolable, imposible, extraviado y 

libre

Como cualquier otro

Por fin.

Agua circulando en una caracola en el fondo del mar

Escapando al son del sol que se enreda en mi cintura

Me acaricia

Me sorprende

Me recuerda

Que sé nadar.

domingo, 25 de abril de 2021

La ley cósmica

 23 de Diciembre, saliendo del trabajo, desbordada de alegría, inicio mis 

vacaciones retribuidas.

A menudo recojo la basura que la gente tira al suelo porque no tolero la suciedad

en ningún sitio, pero en la Naturaleza menos.

Acaricio a todo animal que se deje, hoy he acariciado a una lagartija y no ha 

perdido el rabo, luego la he dejado en otro lado cerca de un caracol, juraría que 

se han mirado. He agarrado de una pata larga a una araña que iba de paseo por 

el suelo del baño, le he asignado una esquina en la pared para que monte su red,

un paso de mosquitos para que se busque la vida.

A veces follo y flexiono las rodillas mucha gente lo hace. Pensé que era abatible 

pero la rodilla no se vuelve a enderezar.

Según la biodescodificación del libro de cabecera de una amiga tal;

Soy cabezota, orgullosa, inflexible, insumisa.

Otra valoración incluye, un trauma de separación. 

Total, que es psicosomático y la culpa es mía.

Me desea lo mejor en año nuevo y feliz navidad. 

¡Igualmente!. Me quedo estupefacta.

Llamo a mi encargado para saber qué debo hacer.

Hago lo que me dice. Eventual, temporal, provisional, estacional, desechable,

eternamente.

Colas kilométricas para coger número en urgencias. Me atiende Doña Gertrudis, 

mala suerte, nos odiamos mutuamente.

Mi médico de cabecera, tras cinco años con anemía férrica constante y

periodos anormalmente abundantes no consentía en derivarme a ginecología.

Cambié de médico y me hicieron la ecografía. 

La laparoscopía que me practicaron no sirvió de nada porque el mioma que hasta

yo que no soy médico sabía que existía había alcanzado el tamaño de una

pequeña sandía. La tengo atravesada, como la hermosa cicatriz y el escalón en mi 

estomágo antes perfecto, en su recuerdo.

- El practicante te pone una inyección. ¡Siguiente!.

Inyecciones que te hacen olvidar qué era lo que antes te dolía.

Sana, sana, culito de rana, si no se te cura hoy, se te curará mañana. 

Paso la noche en vela, esperando que llegue la hora de poder llamar a alguien que 

me acerque al hospital. 25 de Diciembre, fun...fun... Fun.

Mantengo la calma mirando a la pared y un reloj de gotas de Voltarén, enchufado

a la vena.

Tras seis horas de espera me llama la atención la juventud del dóctor,

tan guapo, con su mascarilla, mi imaginación. ¡¡Dios!!.

Las piernas sin depilar, me quita los zapatos, calcetines agujereados. ¡¡Diooos!!.

No dejo que me afecte mirando hacia otro lado inmersa en una película

decadente.

Motivo de consulta: Gonalgia derecha. Imposibilidad para deambulación.

Exploración sin signos de flogosis. Dolor a la extensión.

En la radiografia no se observan fracturas, ni fisuras. Tampoco artrosis.

Ante la ausencia de alarma doy alta a domicilio. Pedir cita para MIR.

Tramadol, Diazepam, Voltarem, Enantyum, Enanplus, Nolotil y Paracetamol.

- No olvide el Omeprazol. 

Decidida a recuperarme durante las vacaciones, tras dos semanas postrada,

contrariada y de barbitúricos embatiburrillada, sin defensas, aparece en acción la

Anginas, la Amigdalitis.

Un amigo ciberespecial me controla la fiebre desde el más allá.

Locamente enamorada desde hace más de un lustro, lucho contra esta 

enfermedad crónica sin pies ni cabeza con uñas y dientes.

Compartiendo algo de música, charlas y otras cosas intempestivas, él no hizo 

nada más que cruzarse en mi camino. Idealizaciones platónicas con cualquiera 

que pase.

No puedo andar, hablar, ni comer, febril, hinchada la garganta, soy el hombre 

elefante. ¡Qué alguien me ponga bien la almohada!. Tan enferma qué...

¿Dónde está mi madre?, ¡ quiero a mi madre!, ¡ a mi madre aquí a mi vera!.

Reacciono al cuarto día, busco una guía, una cuerda a la que agarrarme, un 

teléfono. Los Reyes Magos han pasado de largo.

Al día siguiente tengo cita con el médico, el 7 de enero, ya, me espero.

Necesito el parte de baja, no puedo trabajar en muletas y con anginas.

Se acabó por fin la Navidad.

Tampoco puedo conducir así que una amiga me recoge con un regalo en las 

manos, unas zapatillas mágicas que aunque no pueda correr, voy encima de 

una nube.

Por la puerta del ambulatorio no entra ni la luz. La planta baja está a oscuras, 

abarrotada. En la escena del crimen, cada dos asientos unidos y prohibidos entre

sí con tiras de plástico de franjas blancas y rojas, hay una persona hipnotizada

mirando hacia la pantalla.

El guarda de seguridad es un perro que no me deja pasar, me ladra:

- Las citas son atendidas por teléfono. Hay que esperar a que el médico te llame.

No hay consultas.

Me aturulla, cada vez más nerviosa, sé que lo que dice es verdad, no me deja

pensar, quiere que me dé la vuelta y me vaya, tengo la cabeza fatal, habré 

entendido mal, lamentando el tiempo que le he hecho perder a quien me ha traído 

y a punto de irme, me doy la vuelta.

- Pues no me voy.

 Entro con el perro guardián mordiéndome las muletas y me siento

 para con las manos libres y tranquilamente, sacar el resguardo de la cita del 

bolso y comprobarlo, se yergue sobre mí, le tiendo el papel donde está

 la fecha, la hora y el número de la consulta de la cita en modalidad presencial.

Guardo todas las palabras. El can con las orejas gachas, callado, extrañado,

me deja en paz.

Salgo del ascensor a la segunda planta silenciosa y quieta como un múseo, sólo 

para elegidos.

Por los grandes ventanales acristalados entra la luz a raudales, se asoma el verde 

refrescante y revitalizante de los árboles, el blanco esponjoso y azul de las nubes, 

a lo lejos, libres. 

Los pasillos y los asientos están vacios, elijo uno pegado a la pared, junto 

a la puerta y espero. No hay nadie, sólo yo, nadie.

El médico habla supongo que por teléfono, ha pasado más de media hora de la

hora acordada.

Estoy parada delante de la puerta cerrada, acerco el oído para confirmar  que 

habla con otro paciente y excusarlo, pero los retazos de las frases que me llegan 

no me hacen confiar demasiado en ello.

Balance, ejecución, acción, situación, ¿son términos bursátiles o estadísticas del 

COVID?.

Hay un cartel a la altura de mis ojos que dice: 

"Si la puerta está cerrada, no llame por favor". 

Continúa con la conversación, colgado del teléfono.

La indignación va subiendo desde los pies y se regodea con mi rodilla, algunas 

chispas encendidas alcanzan  la garganta y quieren salir, conteneniéndolas,

termino llamando con mis nudillos a la puerta, suavemente con educación y la 

determinación de ser amable y la tímida paciente que es lo que soy al fin y al 

cabo. Hasta cierto punto. 

El médico abre la puerta, molesto porque he infringido la norma, 

desobedecido la regla o porque no tiene más remedio que atenderme.  

Transparente, no me hace falta hablar porque mi cara lo dice todo.

Agradezco la mascarilla, sempiterna.

No nos conocemos.

Me detengo delante de la silla que hay en medio de la habitación y busco la 

piedra que solía estar en la esquina del escritorio ajustándose perfectamente a la 

distancia y a la mano de los médicos de familia de toda España.

Un recurso simple pero poderoso para avisar al que espera de que ya puede

pasar. Un objeto extraído y extraviado de la naturaleza, tan pesado y suave, tan 

brillante y oscuro que desentona con todo lo demás. Pero ya no está.

El doctor señala a la camilla, creo que para examinarme, pero se vuelve a 

sentar tras su escritorio a tres metros de distancia y dice:

 - Tu médico se fue. (¿Acaso percibo un pequeño rin- tin- tin?).

- ¿A dónde?.

- Pues no sé.

Soy lo que él llama un paciente zombie, drogada, me hace gracia. 

Maldita la gracia que me hace. 

Muertos vivientes sin médico de cabecera deambulando sin propósito por el

ambulatorio, buscando una cura para la muerte o para la vida.

Extraño el bajalenguas, se fía de mi diagnóstico.

- Derivación al especialista para una resonancia, antibiótico para las anginas y

 la baja médica sólo es si no puedes trabajar. La lesión ha sido fuera del 

horario laboral, se considera enfermedad común, que sepas que no te van 

a pagar mucho.

 - ¿Pero no ve que no puedo andar?. Contesto, riéndome y paranoica, agitando 

 una muleta. (¿Este tio de qué va?).

La resonancia para un mes después, otro más para que el traumatólogo valore 

la gravedad del asunto. No salgo de mi asombro.

Tengo que agradecer que no tengo uno, ni dos, sino tres ángeles de la guarda y

amoxicilina, compañera del alma. No sé si lo pillas.

Seguidamente la Doña Regla, la copa lunar para otra ocasión, esto parece una 

peli de terror, compresas apunto en la pizarra, no puedo ni pasear al perro, peor

que el confinamiento.

Mi contrato finaliza incapacitada, con el SEPE tengo que contactar, el número no 

existe, el sistema está colapsado. La voz ultraterrenal dice que el tiempo de espera

es de tres minutos, pero aquí en en el infierno...

Llamo, durante horas, una y otra vez. Cuelgan, día tras día, una y otra vez.

Entretanto consumo y me consumo, no soy productiva.

Todo se me hace cuesta arriba y ni aplicando la técnica de subida en zig-zag 

de la serpiente soy capaz de subir la pendiente.

No tengo ganas ni de peinarme, a mí y al perro se nos cae el pelo.

Con Ennio Morricone y matojos inquietantes por las esquinas la casa 

parece el desierto de Atacama.

Para ver si cambia algo cojo las tijeras, a tomar por culo la melena.

Aunque el estropicio no es grave, al menos ya no tengo que desenredarme, mi

autoestima está bajando de forma considerable.

El Fisioterapeuta asegura que el menisco está roto y que habrá que operar.

- No comas pimientos, berenjenas ni cebolleta para bajar la inflamación.

Pescado fresco, azul y blanco tres veces al día para favorecer la regeneración.

- Con lo que te he pagado podría comer atún rojo, salmón salmón, caviar de 

beluga, negro como mi corazón. 

Compro un bote de omega3.

Entregando el parte de baja en la seguridad social, subiendo las escaleritas tras

las rejas, te atiende también un vigilante, diferente .

 - De tí la Mutua se hace cargo.

- ¿Eso cómo va a ser?. Compruébelo de nuevo haga el favor. 

- Qué te vayas pá la mutua, no pegues más bandazos, da gracias a Dios qué está 

ahí abajo. 

Se las doy al vigilante que se las merece más. 

Pasito a paso, pasito a paso, pasito a paso con mi bastón entro en la oficina de la 

mutua para informar de mi situación, inestable en todos los sentidos pregunto 

por la operación y la rehabilitación.

La chica detrás del escritorio se sienta junto a mí, coge la carpeta de mi regazo, 

saca la documentación y me explica:

- Aunque estés cubierta, te seguirá tratando la seguridad social y se te descontará 

de la prestación.

En arenas movedizas, cubierta de fango hasta las rodillas, me voy de allí un poco 

más tranquila.

En la sala de espera de la clínica para la resonancia sólo una monja y yo.

La monja oronda, rondando ochenta años, con hábito extremadamente blanco 

parece de purpurina, se llama Bernardina, Catalina, Georgina, un nombre 

terminado en ina.

Se interesa por mi dolencia y yo por la suya, a ella le duele la cadera, dice que soy

joven para estar ya renqueando, le digo que siempre he aparentado menos edad 

de la que tengo, aunque esto esté cambiando.

Mantenemos una conversación filósofica. El mundo se está derrumbando, la culpa 

de todo la tiene el ser humano, esto es una oportunidad para parar, recapitular, 

replantear los valores, cambiar el sistema desde dentro.

Le digo que soy ecologista y que creo en la Naturaleza pero no en dios, ella 

opina que es lo mismo. Es simpatiquísima, no tengo ganas de discutir, hace 

tiempo que perdí toda esperanza.

Pasa antes que yo y mientras observo como su extrema pureza se adentra en la 

oscuridad del laboratorio, tengo la certeza de que no la volveré a ver.

Faltan dos semanas para la cita el 17 de Febrero con el traumatólogo,

vislumbro un finísimo haz de luz al final del túnel. Mi amigo me envía vídeos de 

crecimiento y decrecimiento, me tiene muy entretenida, le tengo gran estima pero

no hablamos el mismo idioma, no me ama, a mi pesar.

Recibo una llamada del centro de especialidades una semana antes de la cita para

aplazarla al día 23, sin explicaciones, sin un por qué, vuelvo a caer al pozo de 

dónde venía.

Dos meses exactos después del principio de esta historia, el traumatólogo 

confirma las sospechas del fisioterapeúta. 

¿Conservaba la ilusión de que se equivocara porque soy una ilusa o soy una ilusa 

porque conservaba la ilusión?.

- Ruptura en asa de cubo del cuerno posterior y cuerpo del menisco interno con 

fragmento desplazado a intercódilo. Hay que operar. 

Me explica que la operación consiste en quitarme el menisco, y quedarme así,

tal cual. Será que como no soy futbolista para qué se van a molestar en ponerme 

uno nuevo. Se me cae el mundo encima y me echo a llorar.

Le digo entre lágrimas que la rodilla sana ya no lo es tanto, ha estado

cargando con todo el peso, forzada me duele a rabiar.

Me dice que es normal, que las dos tienen las misma edad.

Si, sí, la misma edad, si,si, la misma vida, si, si...

Las rodillas son ellas y sus circunstancias.

Pregunta si tengo alguna que otra enfermedad. Le digo que estoy sola, que 

apenas me sostengo en pie, que estoy desesperada pero todo le da igual. 

A estas alturas he perdido la compostura.

Como no voy a morir repentinamente me pone en lista de espera no preferente.

Programa una resonancia para la otra rodilla, otro mes más.

En el informe médico escribe en letras mayúsculas:

INCAPACITADA COMPLETAMENTE.

Firmo el consentimiento de la operación. 

Me entrega una tabla de ejercicios para fortalecer la musculatura antes y después

de la intervención. Para saber cuánto tiempo van a tardar en operarme que llame 

al hospital. La enfermera visiblemente preocupada, sale tras de mí, la baja va a 

ser larga, me recomienda ir a salud mental. 

Necesito una tregua, un masaje, un hammán, surmergirme urgentemente, 

evadirme, diluirme, ser fluido, nado. Todo empieza a mejorar. 

Aunque coja y con rodilleras, puedo caminar, devuelvo las muletas.

Llamando sin parar por las mañanas a la lista de espera del hospital, me cogen el teléfono un 

15 de Marzo a las dos de la tarde, lo digo por si este dato horario le viene bien a

alguien.

La administrativa me informa que son 6 meses de espera desde que me dieron 

el diagnóstico, para acelerarlo reclamar al traumatólogo. 

Pasándose la pelota de unos a otros. Me acuerdo del traumatólogo y me echo a 

temblar.

Tengo el umbral del dolor bastante alto y sé que lo peor ha pasado, pero no tolero

el dolor persistente, si sufriera de jaquecas o migrañas no dudaría en pegarme un 

tiro, bueno un tiro no, soy más elegante, más limpia, más de pastillitas que te dan

una segunda oportunidad. Todos merecemos una segunda oportunidad.

Hubiera muerto a los 16 si no fuera por esto, cubierta con la mantilla de la 

relatividad, sincera como una diarrea, una vez que empiezas no puedes parar.

Una noche de éstas de aburrimiento mortal y lujuria intermitente quise hacer un 

video porno para enviárselo al tipo este. Me encontraba mucho mejor, se lo 

debía, soy una mujer de palabra.

El video porno consistía en simular la posición del jinete,  (una trepidante peli 

porno de indios y vaqueros, un websternPorn , ¿lo habré inventado yo?).

Yo haciendo la india cabalgando sobre un cojín gigante a modo de caballo con 

mi rodilla trabada  El télefono frente a mí graba, 10 segundos de cabalgadura son

suficientes.

El no poder caminar por el campo me desanima. Fumar como una carretera me 

desanima. La pescadilla desanimada lleva tiempo mordiéndose la cola.

Repito la escena como cuatro o cinco veces, soy perfeccionista, no tengo estilista.

Pero lo que en realidad soy es imbécil. Creo que me he roto otro menisco con las 

gilipolleces. Vuelvo a pedir las muletas a la mañana siguiente y me recetan algo

mucho más fuerte.

30 de Marzo. 12:00 del mediodía. Resonancia de la otra rodilla. ¿Me quedo en 

Sevilla?. Me quedo en Sevilla. Botellines en la plazita, aceitunas, albahaca, 

yerbagüena y naranjos que te tiran por encima el azahar. Después de comer 

empacho, 4 obras de Teatro. ¡Una, dos, tres, cuatro!. Esto me pasa por tener una 

amiga intelectual.

6 de Abril, diagnóstico de la rodilla sana entre comillas con el traumatólogo:

- Ruptura del cuerno posterior del menisco interno, que aunque se ha roto de 

forma menos complicada, ( si, si, menos complicada), se observa una tendinitis 

rotuliana y enguince de los ligamentos colaterales internos y externos y un 

derrame articular en compartimento femorotibial. ( Si, si, femorotibial).

Insinúa que puede haber otras causas, fibromialgia o algún  problema

emocional, ( si, si, emocional, al  final va a tener razón mi amiga).

Esta vez me coge preparada, sin derramar una lágrima le contesto que era más 

feliz que una perdiz antes de que esto me pasara.

- ¿Me operan las dos juntas?.

- No, primero una y cuando te recuperes, la otra.

Firmo el consentimiento para la otra operación, aunque no piense operarme, de 

aquí a que me llamen tengo tiempo de pensarlo.

Herida, enfurruñada, desalineada, desaliñada, noqueada, aburrida, estresada, 

deprimida, sola, coja, y puede que loca, le cuento por teléfono todo a una amiga:

- Tía, la otra rodilla también está jodida, con razón me dolía.

- Algo has estado haciendo mal, eres una mula. ¿Cómo te has partido los 

meniscos de las dos rodillas?. El toque de queda, sin bares de noche, prohibidas 

las reuniones en casa de más de 4 personas no convivientes, por la calle todo el 

día con la puta mascarilla, no te escuches más, deja de quejarte, estamos todos 

igual. Piensa qué vas a hacer con tu vida, hazte youtuber, te llevaré unas torrijas. 

¿Tu coche funciona?, ¿puedes conducir?.

-  Sólo si el trayecto no es muy largo y por el pueblo, es indestructible aunque no

 pase la I.TV.  Escribiré una road movie esperando a que me operen. No quiero ser

 youtuber, quiero las torrijas. Claro lo mismo es. Otro año sin pasos ni 

procesiones, ni cristo, de eso no me quejo.

¡Ah!, ¿ y no te lo he dicho?, me ha vuelto a bloquear, se muda con el amor de su 

vida. 

Qué alguien te eche una maldición.

Qué se entere todo el mundo.

Qué lo sepas.

Me da igual si lo lees o no.

Me da igual quién lo lea. 

Reconocer la adicción para sacarla de encima.

Todo es nada y nada es todo tras una pantalla. 

No tengo relaciones superficiales. 

Un súcubo de la red.

Un día me quieres y al otro no.

Me dejas, me eliminas y me bloqueas. 

Te vas, me dejas y me abandonas.

Que resuene siempre en tus oídos la canción de los Chunguitos.

- ¿Estás mejor?, ¿no?, confía en la ley universal, dentro de poco montarás en 

bicicleta.

- Todo puede ser peor. No me jodas con la ley cósmica.

Este relato terminaba aquí, pero no termina nunca.

Parecía que no iba a despertar de esta pesadilla, pero una amiga lo leyó cuando 

todavía estaba escribiéndolo, habló con un familiar que trabaja en 

las altas esferas de nuestra denostada y querida seguridad social, al otro día me  

llaman para derivarme a un hospital privado y darme cita con el cirujano el día 

15 de Abril. 

En la prueba de anestesia durante la observación, conozco al cirujano, un 

cachondo mental, un depravado, me operará la semana siguiente quitándole 

importancia.

 - El menisco no te lo van a quitar, sino a recomponer, con la epidural

 estarás consciente.

Puede ser contraprudecente, pero si me seccionan la arteria al menos no me 

llevo una sorpresa cuando me despierte.

 - La operación es rápida, de aquí sales andando, sin muletas y sin bastón.  

El día del libro, 23 de Abril, me opero.

Ahora estoy en casa, operada. El cirujano, un mentiroso compulsivo y yo 

la ingenua de siempre. No os creaís nada de lo que os digan, esta es

la verdad:

De la operación poco puedo contar, entro en el quirófano desnuda con la bata,

me preguntan:

-¿Qué rodilla?.

 Y recuerdo que sentada, te inyectan un sedante antes de la epidural y después 

una pierna levantada que ni es tuya ni es mía.

¡ Yo que quería haceros un estudio de mi anatomía!.

La operación dura sólo 40 minutos pero tu cuerpo tarda unas cuatro 

horas en liberarte. La parte inferior es un trozo de carne, amorfa, 

blanda, jugosa y muerta.

En la sala del despertar estamos seis pacientes.

Carmen de 16 años se levanta aunque yo me operé antes, eso me anima, me 

esfuerzo en mover los dedos de los pies, lo consigo.

Me sientan a su lado, bebemos agua y hablamos. Lleva dos años esperando a que

la operen, leo su informe, leo el de todos los demás. No contaban con mi 

curiosidad. El informe de la operación es el mismo para todo el mundo punto por

punto:

El procedimiento quirúrgico: Excisión de cartílago semilunar de rodilla. 

(En el papel no se van a equivocar).

La descripción operatoria:

Artroscopia según técnica habitual.

Portales de trabajo anteriores, en la visualización compartimental, se aprecia 

pequeño fleco sin desgarro a nivel de la unión del cuerpo con cuerno anterior del

menisco interno. Menisco externo sin anormalidades.

Se realiza remodelado a pinzas y administración local con ácido hialurónico.

Agrafes en cierre y vendaje compresivo.

No puedo creer que a los seis de edades comprendidas entre dieciséis y 

sesenta y cinco años, operados de menisco el mismo día, uno detrás del otro, 

tuviéramos la misma lesión y pasáramos exactamente por la misma operación. 

Derivados de un hospital público a uno privado.

Como es lógico, después de una operación de rodilla no puedes andar, te 

proporcionan unas muletas, ya tengo las mías propias.

Pasa el efecto de la anestesía y quieres morfina. Vas de camino a

casa y no te han dado ni un calmante.

Mientras escribo me duele la rodilla, la columna vertebral y el corazón. 

Escoliosis vital. Bendito Tramadol.

Todo tiene solución menos la muerte, dice mi madre, kamikaze septagenaria 

conduce su furgoneta todo el día y toda la noche, desde Girona a mi almohada.

Aunque sea sin casetas me pongo el traje de flamenca y aunque no haya feria me

voy pá la feria. A 24 de Abril de 2021. Fin.

viernes, 16 de abril de 2021

Hambre

Tengo hambre

Vomito todo

Todo me lo trago

Y al instante lo vomito

Todas las palabras

Las sinsentido

Las consentidas

Las bien habidas

Todas las vomito

Tengo hambre

Dame palabras.

jueves, 15 de abril de 2021

Demonios

Es la duermevela 

La que me asusta

Deja libres a los demonios

Que se pasean desnudos y a sus anchas

Por los pasillos de mi memoria

Dando portazos a las puertas 

Que cierro

Despertándome.


miércoles, 14 de abril de 2021

Le Grazie

 

Del techo de una iglesía

Pende un cocodrilo

Mendigos sin cabeza

Cabrones con penes

Ahorcados en un pozo

Sodomitas de vacas.


La última cena

Acoge a los feligreses

Acongojados e inertes

En las sierras del Novecento

Perdí el panfleto.


Un lago de nenúfares y cortadurías

En la alameda se cazaban las ranas

Atravesadas en juncos

Que cuelgan en la cintura

Un pez gato de ocho barbillas

Lodo de años.


Una gran fortaleza rodeada de océanos

Solapando los barcos y la vacuidad y la muerte

Soplé todas las velas y la oscuridad

Vistióse de una imponente majestuosidad

Susurrando, el viaje ha terminado.

 





martes, 13 de abril de 2021

Boceto de cuento de humor marino

 

Hacía días que el temporal azotaba fuera.

No ves las noticias, es fácil de entender, todo te importaba un pito de sireno.

A excepción del barco que fuiste a comprar a Tobago por una módica cantidad, 

que luego se acrecentó enormemente porque entre papeleos y arreglos, estuviste

dos años. El tiempo para las gentes del Caribe, es un espejismo. 

Salimos de casa despeinados y errantes bajo la lluvia, (sé que es algo recurrente, 

pero es que llovía sin parar, qué le voy a hacer), los muros combados de tanta 

agua ni la tierra tragaba, desmoronaban nuestros pasos. Querías ver si el barco

seguía anclado y volverte a dormir. La noche había sido larga y humeante.

Pensé en volver para ponerme las botas de agua verde botella, esas que me 

sirvieron para limpiar los fondos del barco herrumbrosos y cubiertos de no se qué,

qué era porque era una plasta inidentificable, pero seguí andando tras de tí 

porque me gustan las tormentas y el mar.

En la barca bailabas bambo (bailar no sé si bailabas, pero te bamboleabas), no te 

sostenías en pie, llegaste al velero, subiste a bordo por las escalerillas.

Me quedé esperándote en el muelle, no amarraste bien la barca y se la llevó el 

fuerte oleaje. Nos quedamos sin la Betty. Vivir en un barco anclado en una bahía y 

no poder salir de él, ya no me parecía tan romántico.

Gritando aunque sabía que era imposible que me oyeras, a ver qué carajo haces 

ahora, a ver quién va a recogerte, qué estás loco, cómo una puta cabra!!!.

Dejé  de verte, estarías comprobando el muerto, el velamen, el molino de viento, 

moría de preocupación, no se me ocurría qué hacer, ni a quién avisar para 

ayudarte.

Fui a tomar un café al bar de los pescadores, habían pasado más de dos horas y 

no llamabas.

Calada, empapada, chorreando furia, me traías detrás por la calle la amargura, 

el agua desbordándose de los zapatos, el pelo pegado a la cara, la ropa pesaba. 

Te llevabas por delante mi aire y mis texturas. 

Asomándome de vez en cuando, olas gigantescas columpiaban el velero.

Vestido de buzo con las aletas, el snorkel en la mano, anadeando por la carretera 

te ibas a dormir. Eso es lo que me gusta de tí. Que no me necesites y me hagas reír.



jueves, 8 de abril de 2021

(...)

Ya no sé si es antes o después o sólo este instante la red finísima de los recuerdos 

se enmaraña, engarzando sueños deshilachados, hilvanados, cosidos, plegados 

piel con piel con el propósito cósmico.

En el plano de tela marcados los puntos geodésicos

Y las coordenadas de la distancia que hay entre el uno y el otro

Describiendo geometricamente la proyección del otro al lado del uno

Empujando carros y carretas a miles de kilómetros, interestelares,

intercontinentales y espacio-temporales.

Un astronauta perdido y solo flotando en el vasto y oscuro silencio del universo, 

sin probabilidades. 

Un globo como loco va expulsando todo el aire, escupiendo palabras de papel

Maitasuna, armastus, αγάπη, aimer, amor, love, aşk, 💕

...Desinflándose en todos los idiomas. (Paréntesis y elipses).

Lo veo por los ventanucos y le lanzo saetas que cortan el aire, 

para que no se acerque, para que se mantenga lo más lejos posible y a

contra corriente. Simple autoprotección por los cuatro costados.

La tormenta tras la calma

La calma tras la tormenta, los tornados y unos pocos nubarrones expuestos, 

flasheados de falsas impresiones e imágenes erróneas.

lunes, 5 de abril de 2021

Flechas

Millones de cosas que hacer que dejaba para mañana,

porque hoy tampoco sacaba las ganas.

La apatía se le había agarrado a la espalda y no la dejaba levantarse.

Flechas silvando atravesaban la calle, alcanzándole al hombre que caminaba  

junto a ella. Un extraño que no lograba identificar.

Tenía que salvarle, arrancarle la flecha.

Una flecha certera, clavada en el corazón.

Habían transmutado las energías y era ella quien se quedaba sin fuerzas.

Los brazos pesados cayendo al costado.

Las piernas sin huesos, las tetas sin sostén.

Mientras caía iba haciendo las cuentas.

A ras del suelo, con los ojos abiertos, desmoronada.

No había nada que salvar.


Un perro flaco de orejas puntiagudas y ojos de lobo blanco,

rápido como una flecha, cruzaba el salón y el patio delantero en menos

de un segundo, cazaba ratas y ratones en su pequeño jardín destartalado de 

tierra colmatada. Razón por la que salía de la cama, para abrirle la puerta y darle 

de comer. Desayunaba en una mañana nublada como su cabeza, recordando el 

sueño. Hacía días que tensando el arco se disparaban flechas como en una guerra 

de flechas coreana.

Estelas de abejas con alas de inquietud y aguijones metálicos,  zumbando 

rabiosas. Dispuestas a morir.

Palabras como dardos en extremo afiladas, envenenadas, caían en picado, 

surcando y oscureciendo el aire. Acertando una a una, con franca y buena 

puntería.
 

Liándose un cigarro como quien descifra un mensaje oculto y sin retorno.

Escuchó correr al perro y un ultrasónico silbido.

Ha caido otra, pensó.

Lo peor era recoger y limpiar las vísceras y la sangre de la rata muerta que

salpicaba el suelo y a veces, también al perro, le daba un asco terrible.

Hoy no podía con eso, es que no podía.

Sin el cigarro se asomó al jardín. 

Entre sus colmillos un petirrojo aprisionado, una imagen diferente pero también 

terrorífica.

Le abrió la boca y le quitó al pájaro.

Todavía respiraba y sobre su mano, echado pico arriba, la cabeza le colgaba.

Lo sostuvo, acariciándole, descubriéndole las plumas, ninguna herida.

Debía de tener el cuello roto y lo dejó sobre la mesa.

No quería verlo agonizar, ni rematarlo, ni tirarlo a la basura.

Desvanecido en un soplo.   

Maldiciendo a los muertos porque se les sigue queriendo igual.  

Preguntándole al perro por qué no mataba sólo lo que tenía que matar.

- Joder !!. Ostias!!. Puto!. Perro!!. Cabrón!.

( Las palabrotas descargan tensiones y alivian el dolor).

Confuso y sorprendido por la gran bronca del siglo, enfadado no se dignaba a 

mirarla. Ladraba como si supiera que en realidad no iba con él. 

Se giró extrañada.

El pajarillo escapaba, valseando entre las ramas de la parra y las flores del 

jazmín.

Una flecha encendida

Desaparece en el cielo

Dejándose atrás

De su pecho encarnado una pluma 

Posada en un lecho de mármol.