viernes, 25 de octubre de 2013

La sonrisa de Julieta.



Sale, dulcemente, sin pensar.
Inconsciente.

No se me ocurre más que dar las gracias.
Nicanor parra.
Mientras mi madre le canta una nana.
Su nieta.
Tu padre te va a comprar un naranjal.
Pá que no tengas que trabajar.

Ya te tienes que ir.
Porque aquí no hay porvenir.
A la niña le pica el pollo.. 
Aquí lorca con la canción tonta.

La primera sonrisa de Julieta.




lunes, 22 de octubre de 2012

El dinosaurio de Monterroso

Era tan pequeña.
No sé ni como se acuerda.
Apenas tres años.
Salía al jardín arrastrando una manta, buscando el sol.
Desparramaba encima todos sus juguetes, y al lado de la verja, que daba a la carretera, cruzando esta el mar,  pasaba las horas.
Peleando con su hermano un año más pequeño, pero ostensiblemente más grande, obsesionado por destrozarle todos sus juguetes.
El sólo conservaba, un pequeño dinosaurio, de plástico duro.
El dinosaurio era más bien el arma con la que se valía para apisonar las historias que ella imaginaba.

Corría tras él, llamándole cabezón, cabezón, cabezón..y volvía exhausta y agotada a su manta.
Era un día de primavera y hacía calor.
Entre lágrimas de rabia, vio un monstruo gigantesco que la miraba por encima de la verja, por encima del mar, por encima de todo.
Algún maleficio había transformado el juguete de su hermano y amenazaba con aplastarla de una vez por todas.
Cayó inconsciente.

La plataforma que transportaba la descomunal figura de cartón piedra, se había atascado justo delante de la verja, de camino a las fallas de Valencia.
Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí..


Soledad prosaica

En la perspectiva del sueño
Atisbé una luz
Fuí sólo a encontrarme con ella
Nos cruzamos
Era yo
Pero más joven y bella
El miedo
no le había hecho mella
Al verme corrió
Me cogió en sus brazos
Me besó
Andaba descalza por la arena
como yo.
Supe que me quería
Que siempre me había querido
Eres suave y bonita
Me dijo
Quédate conmigo
Tranquila.

Anima-alada

Mariposas blancas me guiaron a la trampa.
Símbolos frenéticos, señales del destino.

Estrellitas de la suerte.
Estrellitas de la muerte.

De la muerte celestial.
Por celeste.
Por bestial.

En manojos, tan felices.
Inhumanas.
Futiles aleteos
polvos mágicos

En sus alas de cristal de botella.
Furtivas explosiones de placer.

Ofrenda del tiempo malgastado
del amor licuado y manirroto

Depósito exprimido apisonado
del hipocampo
para perder la conciencia y vaciarme de ti.

Me la cantó un sapo venenoso con los ojos desorbitados que decía ser Charles Bukowski.
Estaba encantado y lo chupé..

Ver

Una escoba de palo
Una caja vacía
Lineas y surcos de una naranja recién caída
Unos versos de lana
Un barreño oxidado
Instantes, distantes
de una araña verde en un hilo mojado
Una ola rota
Un pequeño vistazo
Una tuerca sola que va
cuesta abajo..

domingo, 5 de febrero de 2012

El árbol

Voy a morirme rápido
para transformarme en otra cosa.
Quizás en árbol.
Me urge vivir.
No necesito creer nada.
Tan sólo que todo va a ir bien.
No olvido lo que nunca he sido.
Porque no quiero
Ser el último cajón
Atrancado
y oscuro
de la peinadora
Donde no se
encuentra nada
y todo está perdido.

La revolución de los tejados.

A la mitad de nosotros les falta algún miembro. Tenemos arañazos hasta en los ojos.
La única que tiene alguna posibilidad es Grisca, con ese bonito abrigo de angora y su deambular burgués.
Nuestra revolución empieza por los tejados.
Estamos en la calle pero los tejados son nuestros. Desde ahí controlamos toda la ciudad y no hay quien nos agarre.
Crearemos nuevas leyes, todos a una. Asaltaremos las cocinas. Nos repartiremos la comida. Cuidaremos de nuestros mayores. Ellos conocen las fórmulas que utilizan para aniquilarnos.
No debemos confiar, ni ser dependientes.
La libertad merece el sacrificio.

“Grisca baila con la luna
antiguas tonadas de revolución
(la luna lo baila todo)”

¡La vieja de los gatos ha muerto! Tenía 108 años.
Nos echaremos un trago por su salud.

lunes, 24 de enero de 2011

Paso a paso

No invento, lo creo.
Me creo a cada paso.
Y cada uno me asegura.
Que sin prisa,
Me dirigen.
Me detienen.
Beso, verdad o te atreves.
Deseos, pájaros, árboles.

A la luz.
A mis pasos
Todo le vale.

Perra

Desespera eternamente
Bajo el quicio de esa puerta infranqueable
Siempre abierta

Perra mojada
Bajo la lluvia
Aullándote.

Vomitorium

Días estáticos de fotografías
En las que no salgo
Yo soy la tramoyista, izo el telón
Y elevo a los ángeles atados por un cordón.
No me esperes desde el palco
Espigando tus aplausos.
Me disiparé con la niebla
Acabada la función.

Todo

Si puedes ver el tintineo de las estrellas
Sentir el viento entre las hojas de los árboles.
Escuchar el río bajar sobre las piedras.

Ver algún animal pasar
por la mañana.
Respirar su mismo aire.
Sin otra necesidad.
Que quedarte mirando el
horizonte.
Con la hierba enredándose en los dedos.
Cómo juegan los pájaros del cielo.

Nos lanzamos a morir.
Sin protección.
Nos defendemos.
Tan sólo de nosotros
Nos perdemos.
En nuestro único viaje.

Nada

Serpenteo por las palabras para encontrarte indefinida.
Te deslizas.
Remarcando los silencios entre idas y venidas.

Desentierro petrificada de colores.
Incrustados.

Desengarzando transcursos trazados.
Destrozados.

Nada es tan fuerte, como la nada.
Ni la verdad.

De sueño y aire

En esa línea imprecisa
Las palabras, son perfectas,
desveladas.
Y me urge dar la vuelta
a ese tiempo de encontrarte.

Se diluyen en la luna.
Se revuelven con el aire.

Como sales en el agua.
Perezosas en el sueño.
Se han perdido.

De aire y sueños

Por encima de cables eléctricos.
Sorteando los bosques de antenas
de televisión
y los pisos, diferentes edificios.

Hago giros y cabriolas.

Algún peligro
Acechándome en el suelo.
Del que me elevo.
El motivo es lo de menos.
Me quieren apresar.
Y siempre escapo.

En el cielo
Me embarga un miedo.
Es un instinto, distinto
A que me vean.

Es vergüenza
De volar.

martes, 19 de enero de 2010

Un hombre de verdad

A veces me hubiera gustado haber nacido hombre.
Para ser un hombre de verdad.
No un gran hombre,
ni un héroe.
Sólo un ser humano.
Me ha faltado la guía, el patrón.
Me sobran roles.
Vaqueros, caballeros, Don Juanes,
Narcisos, loquitos, genios,
actores.
Un ser humano, con cerebro bisexual.
Para poder perderme en sinsentidos.
Para poder nadar en el agua
que hidrata mis arterias.
Para quedarme sin sangre
cada vez que suba a la montaña.
Para respirar la presencia
y el cariño amalgamado de los años
que se fueron.
Para saber la verdad del amor
más que a uno mismo.
Y que uno mismo somos todos..
Un hombre de verdad que vuelva al bosque
a dormir en solitario entre raices.

Vozturnos

Mis manos de piedra
no pueden asir el mundo.
Sólo aciertan con su torpeza de arena
a vagar por el espacio,
acariciar el aire fingiendo ser palomas,
posarse en tu espalda,
arruyar tu piel.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Piedra.


La elección es simple.
Sin oidos, sin ojos, sin piel.
No saber qué es sol, qué es río.
Qué es belleza, qué es frío.
Qué es dulce, qué crudeza.
Qué infame.
Qué certeza.

Al infierno toda la historia y la filosofía.
El pasado, presente y futuro.

Al infierno Dios.
Cómo una piedra azul,
Talismán de tu bolsillo.
Piedra perdida.

Polvo de estrellas


En la distancia,
brillamos.
El espíritu libra batallas.
Luchas a muerte por sobrevivir.
Libres de engaños y de malos presagios.
El amor y el tempo.
De verdad y de sueños.
Somos polvo de estrellas.

Púlpito.


El tiempo arrastra al mundo
la red a mis manos.
La marea trae rémoras, visiones,
barcos hundidos, galeones dorados.
La memoria lenta deja escapar,
arriba libertades,
volátiles voluntades.
Me venda los ojos, me obliga a decir.
Esa voz no piensa en mí.
Regalos sin envoltorios ni lazos.
Sin besos, ni abrazos.

Me resisto a decir.
Jirones de corazón.
Por todas partes
que perdidos
hay retales y pellejos.
Arrancados de un tirón.
Malgastados, sofocados
y rendidos.

Precipicios a los pies de un demiurgo
sin coraza, sin razón.
Desequilibrios del mástil
desde el que hay, Ay! que saltar..
Antes debo aprender.
Raíces de palabras,
truncadas de olvidos.
No hay arena, ni olas,
ni manos entrelazadas.
Sólo clepsidras vacías de tiempo
almas sin sintonía.