miércoles, 20 de septiembre de 2023

Asco

Asco

Que asco de palabra

El asco que me doy

El asco que me das

Qué es el asco?

Una emoción?

Cómo el amor?

Cómo la pena?

Cómo el odio? 

Cómo la alegría?

Qué carajo es el asco?

Me das asco

Me doy asco

El asco 

Con el asco

La garganta se me cierra

Y me libera

Te veo 

Y siento un asco que

No veas..

 

 


 

domingo, 30 de julio de 2023

Todo lo demás

Quería una casa junto al mar y su embarcadero, la barca, la caña de pescar

Un lugar favorito, una cueva, un huerto de coral

Un burro rebuznando por alegrias

Caminar cogidos de la mano

Tras  soles y lunas

Ni una lágrima más, ni una lágrima menos

La sal justa

Y todo lo demás.

 

Aquí y ahora quiero

Ni antes ni después

Para nunca y siempre

La verdad por delante

Apretando el paso

Que te vayas a la mierda

Y todo lo demás.


 

 

 

 

 




 

 




sábado, 1 de julio de 2023

La golondrina

Cayó de su nido en la cornisa de un edificio de más de diez pisos y

Sobrevivió.

Todavía con el gorro de cáscara de huevo me dió los

buenos días a las seis de la mañana, anunciando la suerte, el 

renacimiento, la vida. 

Muy buenos días, muy pocos días con ella, mi Kalimera.

Convencida de que cruzaría el estrecho y volvería a mí,

La llevé conmigo en la riñonera a todas partes,

La he alimentado todo el tiempo,

La he acariciado demasiado,

La he matado de amor.

Singapur?

Comes bien?

Bailas, cantas, follas?

Cuidas?

Desperdicias tu vida

Qué haces?

Tengo curiosidad


Paseo por Singapur

En otra frecuencia

donde no hay nadie

Nadie sabe quien soy.


 


 

 



.


domingo, 21 de mayo de 2023

Amor de piedra

Que me despiertes a besos

Me hagas el amor engarzándome como a una joya por las mañanas

Que al buscarme, me encuentres en el jardín ensartando las palabras

Que nos dijimos antes de dormir para que no haya resquicio

De que soy para tí, lo que eres para mí y si no, nada en el agua

Las piedras en el lecho se quedan a oscuras y no osan desprenderse

Las lanzo a las olas, se mezclan, se separan y exclaman a voz de inmenso azul

Que no hay un lugar al que llegar, sin flores, ni estrellas

Para que nunca vayas, para que nunca vuelvas

Porque con todo tu amor () he levantado en 

Mi 

Orilla 

Un muro de piedras.

 



viernes, 2 de diciembre de 2022

La cita

Hace poco en una noche lluviosa, tuve una cita con alguien que duró el resumen 

de su matrimonio, su experiencia como padre de sus dos hijos lustrosos y lo que 

tardo en beberme un botellín de cerveza de veinte centilitros.

Perdí el conocimiento y me di una buena hostia en la cabeza contra el suelo 

adoquinado. 

Mientras estuve inconsciente soñaba placidamente y feliz como una cerdita en un 

charco,  pero ese alguien me despertó y me levantó del suelo mojado.

Un cuerno en mi sien derecha conservo como recuerdo.

Creí que era evidente mi reticencia pero volvió a llamar.

Le dije que tenía que resguardarme de la lluvia intermitente.

Lo entendió perfectamente.




 


sábado, 24 de septiembre de 2022

Los pies en el suelo

Cruzarás el puente del molino

Mirarás al agua y reflejada

Me verás descalza

Volverás

Llegarás tranquilo, como si nada

- A dónde fuiste?

- Disculpa por la tardanza.

 

Mis pies vuelven sobre si mismos a la orillita del rio

En la Aceña

Dos gitanos tocan la guitarra

Dicen que a ese...

Hay que ir en busca de él!

Y cantando se van a encontrarlo.


El agua murmura

El viento murmura

Murmuran las hojas

No se puede uno fiar de nadie

Por qué habría que hacerlo?

Cada uno consigo mismo

Hay ballenas de millones de años

Tras la pared de albero.

 

Algo no funciona bien

Las rodillas, el corazón  

El reloj que no tengo

Demasiados números saltando y bailando

Alrededor

Riendo con Doña Realidad

Porque no se me dan bien los números.


Un avión cruza el cielo

Con rumbo equivocado

Despegando del agua

alzan el vuelo

Los patos

 

Si cruzas la aceña de día

Negros, tristes y cansados

Salen del río

Si la cruzas por la noche

Bañados en luna blanca

en el medio del camino

Volando vuelven al agua.

 

Con las piernas estiradas en un banco

Escribo sobre mis rodillas

Sin zapatos en los pies.

 

En la quinta abandonada de las monjas

Un atento gato negro maulla y me mira 

Mientras te veo.

 

En el atardecer descomunal de la ermita 

Zambullida en el viento, la espalda en el palco

Mis pies apuntan a las bandadas de cotorras que planean 

Por encima de las palmeras de San Francisco

Listos para disparar.

 

En mitad de la noche

Borro fotografías

Tu voz enredada en mi pelo 

Tiñe con khöl

Palabras bajo mi piel.

 

Tu pelo se ha enredado en mi voz

Ciemmilpiés escapan en todas las direcciones

Por la mañana.






 




 




lunes, 15 de agosto de 2022

La burbuja

 

De luna plena

Inundada de vía láctea condensada

Desagua amor, vida, muerte

Se boza en el mar.



Atrapada en un conducto 

Sube lenta, informe

Pesada, torpe baja

Avanza, explota, flota

De aire, agua o sangre

Apenas llena 

No sabe a ciencia cierta

Se expande, se derrama

Incómoda, sensata se rebela.

 

De molécula, átomo a neutrino

En todas y en ninguna parte

De mi misma.



 



 


martes, 21 de junio de 2022

Tiempo

 


 Atesoro todo lo que me has enseñado y el tiempo que viví

contigo.

Nadie me ha querido nunca como me has querido tú.

Tu amor de padre era real y auténtico,  tan real y auténtico como 

el que deben sentir los padres por los hijos a los que crian, educan y aman 

durante toda su vida. 

Sentía por tí el mismo amor que debían sentir las hijas por sus padres,

jamás he querido tanto a nadie como te he querido a tí. 

Con 10 u 11 años le pregunté a mi madre de sopetón y muy en serio si eras 

realmente mi padre, porque no podía explicarme el que no estuvieras a mi lado.

Me contestó:  - Niña, deja ya de decir tonterias.

Quizás pensó que era lo mejor, acostumbrada a mentir y a 

desconfiar, demasiados juicios y prejuicios de otra época, que a mí ni me 

incumbían, ni me importaban en absoluto. Todavía no conocía realmente a mi 

madre y la creí. Pasó de mí, y de lo que tanto me angustiaba en ese momento, 

como siempre ha hecho. Tampoco me conocía ella a mí. 

Mentirme era lo mejor para ella, porque así podía echarte la culpa de todo.

A partir de ahí estuve enfadada contigo, si venias, si te ibas, no te

soportaba. Nunca volví a demostrarte lo que te quería, y cada vez me

alejaba más de tí.

Hacía muchos años que no nos tratábamos, ya no te dejaba ejercer de padre.

Existía un abismo silencioso e insalvable entre nosotros.

Estuve mucho tiempo enfadada contigo y con la vida, antes de que te alejaras para

siempre. 

Hacía 5 años que no te veía, tus padres, mis abuelos, habian muerto, y

por mi madre supe que habías vendido tu ático en Valencia y te habías comprado

un barco. A saber en qué lugar del mundo estarías.

Yo había estado muy ocupada, luchando con todas mis fuerzas para salir del 

agujero. Me encontraba conmigo misma. Tenía 29 años.

Empecé a echarte de menos, a preocuparme.

Quería saber si estabas bien. 

Quería que conocieras a la persona en la que me había convertido.

Quería que te sintieras orgulloso de mí.

Que aparecieras como siempre hacías, Le pregunté a mis hermanos si mamá sabría algo de tí.

Y mi hermano que tampoco tuvo padre, ni te  quiso, (mi madre se encargó muy 

bien de ello), me contó la verdad:

- ¿Qué más te da dónde esté, ni lo que le pase, si ni es tu padre ni es ná?.

En ese preciso instante ví con claridad quien eras.

En ese preciso instante ví quien era mi madre.

Lo bueno, siguió siendo bueno y lo malo, trascendió, porque comprendí todo lo 

que había pasado.

Empecé a buscarte de verdad.

La mujer policía, molesta e indignada me dijo, que tenía que respetar la ley 

de protección de datos, porque tenías derecho a no ser encontrado, que quizás no 

querías volverme a ver.

¿Por qué no me podía decir la policía dónde estabas? eras mi padre, aunque no lo

fueras, me habías reconocido como hija tuya.

¿Qué mierdas sabía ella?, ¿qué  mierdas sabía nadie?.

Yo sabía, pero ella  me hablaba con la seguridad y el peso de la autoridad y de la

ley. Con la certeza de que yo era una pobre joven pobre, sin padre, que solo

buscaba causarle problemas a un pobre hombre pobre que lo único que quería 

era que lo dejaran vivir en paz, sin hijos alrededor reclamándole todo.

Jamás te había pedido nada, y sólo quería verte, pero salí por la puerta de la 

comisaría muerta de vergǘenza, dejando atrás a esa mujer de rostro 

irreconocible pero odioso que nunca supo lo que la odié, ni sabrá nunca que la

sigo odiando, y seguí adelante con la vida que me estaba tocando vivir y me 

pasaba por encima, confiando en que algún día me devolvería lo que me debía.

Nuestro reencuentro era por justicia,  me correspondía por derecho, con total 

libertad de decisión, con conocimiento de causa y ausencia de reproches, 

sin necesidad de compartir la misma sangre.

Nos recuperariámos el uno al otro. Y al final saldriámos ganando.

Era lo que más deseaba en el mundo y estaba segura de que se me concedería.


Saldríamos juntos a navegar para reconocernos.

Tú, el capitán, mi padre, por siempre.

Yo, el timonel, tu hija, de una vez por todas.

Y el día en que la policía llamó a la puerta para informar de que habías muerto de 

un ataque al corazón fulminante a los sesenta y tres años, me dijeron donde 

encontrarte por fin.

Fui a arreglar las cosas para enterrarte, me negué a verte para no tener que 

recodarte sin vida, en la camilla del frigorífico del depósito de cadáveres. 

Incrédula, me aseguraron que eras tú.

Todavía hoy puedo recordarte mirándome con esos ojos tristes y preocupados,

pero vivos.

Tu minúsculo velero  estaba atracado en un puerto no muy lejos de aquí,

atascado entre mastodónticos yates de lujo.

En el interior del Errante, en tu hogar, me puse tu camisa y tus calcetines, me 

bebí tu vino, me comí tu comida, me fumé el tabaco de tu pipa, rebusqué entre tus 

cosas, leí todos los papeles que encontré y los ordené cronologicamente, 

incidentes, informes médicos, visitas al hospital, tratamientos, recetas, recibos 

y facturas de todo lo que comprabas, cartas y postales que recibías de amigos, el

proyecto que estabas iniciando, los planes que tenías para el futuro.

Pude hacerme una idea sesgada y limitada pero clara de lo que era tu vida y de lo

que querías que fuese.

Yo no tenía ni idea de quien eras tú, tú no podías saber quien era yo.

Y aún así era increíble lo mucho que nos pareciámos.

Esa noche te dije todo lo que te tenía que decir, lo enfadada que estaba contigo,

lo mucho que te necesité, lo mucho que sabía me necesitabas.

Lloré dentro de tu saco de dormir, mecida por la voz fría, oscura y cruel del 

mar chocando contra el casco, que no dejaba de repetirme que habías muerto 

solo, herido y creyendo que no te quería, hasta que me dormí tapada con tu 

olor.

Al resguardo, intactos, guardo tus recuerdos y una camisa, un par de calcetines, 

tu pipa, tu navaja, un sombrero de paja, una funda con cds, tu cartera de piel con

tu carnet de identidad y el de patrón de barco.

Renuncié pura y simplemente al barco y a la herencia de tu testamento, 

porque solo contigo, sabiendo quien eras tú,

y tú sabiendo quien era yo, me hubiera conformado.

No fui suficientemente lista, ni rápida,

tenía que haber sido más insistente, menos ingenua. 


Antes de abandonar el Errante  y poner los pies en la tierra, encima del escritorio del 

puesto de mando, escrita a mano con tu bonita y familiar letra en un trozo de 

papel cuadriculado, vi una pequeña lista que decía:

- Madera 

- Pan 

- Café 

- Atún

- Discos

- Limpiar casco 

- Verificar vela 

- Cambio de aceite

- Tiempo ...

 

 

 

 

 


 



domingo, 29 de mayo de 2022

A la vuelta de la esquina

Reconocerás los rostros 

Desconocidos

Que te cruzas

Andando con prisas 

Por la calle.


En los mismos lugares

Indefinidos y confusos

A donde te llevan

Por casualidad

Los sueños.

 

Poemas secuenciales

A cámara lenta

Rescatados, restaurados, inconclusos 

Proyecciones mentales 

Contrastadas que no encajan

En ninguna parte.

 

Rastros de mentiras que no recuerdas

Adheridos, impresos, vacíos

Pintados de blanco, a brocha gorda

En el desmoronado muro.

 

Mantenga una distancia prudencial

Por delante y por detrás

Con la verdades

Antes de salir 

Sin orden

Con calma

En la hora buena.

 

Encontrarás la voluntad

Recuperarás el equilibrio

Te toparás con la alegría

Como otras veces

A la vuelta de la esquina.


 

 

 





 



 

 

 




 


 

 


 



 

 






viernes, 17 de diciembre de 2021

Voy a encender la estufa

Vagas en mi cabeza desde por la mañana,

 Y te voy a escribir un poema,

Porque parece,

Que ya no supiera, 

Que ya no pudiera.

 

El viento planea por el río salpicado de molinos,

Adónde le lleva el agua,

Junto a piñas caídas, cortezas de encina,

Varetas de almendro, troncos de olivo, 

Y la negra garza. 

 

El agua del río no es verde, ni azul,

Envenena a los peces, y al Martín pescador,

Donde habitó la nutria que murió en la orilla.

(Tuvieron que hacerle la autopsia al cadáver). 

 

A ese mundo al que tú me llevas,

No quiero volver,

No sé ya, ni me importa, 

Quién cerró la puerta a quién.

 

Y ahora;

Con una piña caída, una corteza de encina,

Una vareta de almendro, un tronco de olivo,

Y este papel escrito, arrugado y sucio,

Voy a encender la estufa.


lunes, 20 de septiembre de 2021

Perder

Otra vez he olvidado la cafetera en el fuego,

Se ha evaporado el agua,

Se ha quemado la goma,

Se ha echado a perder el café.

Muertas y renacido,

Mientras tanto,

Las violetas. 

 

Cuatro años de un intenso sufrimiento,

Al ganso se le despluma,

Para hacer una chaqueta.

Atada de pies y manos,

Me han torturado con plumas,

Para no morir de risa,

He perdido las cosquillas.

 

Espero nunca quedar embarazada,

Pero si me quedara,

Lo amaría y lo cuidaría,

Como a cualquier otro animal.

Porque yo no sé,

Para qué he venido aquí,

Pero ellos sí. 

 

Con mi lista de errores 

He parido un poema.

Joder qué alegría,

Cuando me baja la regla.


 

Me resbalan entre las piernas,

La luz, el ruído y la cenizas 

De esta noche.

Lo hemos pasado bien,

Bailando hasta el amanecer.

Hay gente que no te va a querer,

Lo sé.

Mi jardín es muy pequeño,

Pero así, para mí, es perfecto.

 

Con el tiempo perdido,

Me he sacudido las pulgas.

Aunque pierda el hilo,

Y la vida sea una mierda,

Hay que vivirla.

Como soy jardinera,

Sé que la mierda es buena.

 

Para ganar, primero hay que saber perder.

A veces ni se pierde, ni se gana.

Lo que no se conoce no se puede querer.

Te mereces un premio,

Al lector número cincomil.

Date con un canto en los dientes,

Con el antes y el después.

 

Búscalo por las hendiduras,

Seguro se ha escurrido por los entresijos del sofá,

Donde se acumulan,

Un montón de borradores, la noradrenalina,

Todo lo que me falta y el dolor que me sobra.

 

En esa otra dimensión,

A donde va, lo que no ha podido ser,

Y lo que nunca se ha tenido.

Para tí,

Tú ganas.


lunes, 23 de agosto de 2021

Una gota de vino



Despierto del sueño

De siesta sofocante, soporífera  

De sueño despierto

Hay alguién durmiendo en la cama de nido

No eres tú

Porque estoy tranquila

En bragas me embarga la felicidad

Tiene un libro abierto sobre su pecho

Abro cajones atascados

Sin cuidado hago ruido

Buscando papel y un lápiz 

Quiero escribir 

Lo que recuerdo del sueño

Le pregunto qué hace en mi casa

Se hace el dormido

Pero no es mi casa, ni tengo una cama nido

Escribo sobre una mesa de pino

En la mesa de pino hay una gota de vino.

 

Escucho a mi hermano pequeño

Se está haciendo amigo 

Del vecino delincuente

Le digo que se venga conmigo a un concierto

Porque no quiero que ande con mala gente 

Ni es pequeño, ni vive en esta ciudad.

 

Absorta mirando la gota de vino

Me despierto

Y el perro me lame la cara

O el perro me lame la cara

Y me despierto.


Olvido qué era 

Lo que estaba escribiendo

Sólo recuerdo la gota de vino

Y  que pienso que el vino

Es para el invierno.




 


sábado, 21 de agosto de 2021

Deux étoiles

Nous ne sommes pas des anges

Mon amour

Nous sommes deux étoiles

Une blanche et l'autre noir

Deux étoiles suspendues sur le rivage

Toujours désolés

Toujours heureux

Qu'ils vont mourir sur le sable.

martes, 20 de julio de 2021

El silencio

En la torre mocha 

El aire traza

Por la escalera de caracol

Un torbellino

De justicia poética

Barriendo el ruído

De todas mis membranas.

En el suelo de baldosas de barro

Mi espalda se amolda

Al silencio que crece dentro de mí.

 

El estrídulo de las chicharras

El crotoreo de las cigüeñas

El croar de las ranas

El grillar de los grillos

El zumbido de los abejorros

Y el gorjeo de los mirlos

Son las opiniones 

Que realmente me importan.



 



martes, 13 de julio de 2021

Obituario

Bajo el cielo estrellado, por el único resquicio, salgo a despejar el terreno de 

piedras, en el último poema que te escribo. 

En profundos surcos desde Indonesia, Irlanda, Emiratos Arabes Unidos, 

Paises Bajos, Canadá, Grecia, Japón, Francia, Cuba, Singanpur, Jordania, México, 

Alemania,  Rusia, Reino Unido, Bielorrusia, Sri Lanka, Perú, Rumanía, 

Marruecos, Ucrania, Suecia, Argentina, Portugal, hasta el límite de mi 

piel, entierro tu nombre desmenuzado y maldito, y tu disfraz, descansa en paz, 

inofensivo.

Arrojo un puñado de palabras al fuego como epitafio por todo lo que he 

aprendido, observo como ascienden, se desvanecen. 

Farolillos de papel discurren con calma por los canales que nutren al mundo.

Deshojando el almanaque y echándole agüita a las aceitunas, a salvo y 

agradecida, cura la herida. 

Ojalá te anege la felicidad, si no en esta, en otra vida.

 


 

viernes, 9 de julio de 2021

El camino

A ambos lados del camino hay sembradas amapolas

Amapolas tan rojas, tan rojas como mis labios

Cuando les cae una gota de lluvia

Parecen decirte algo.

Entre campos de amapolas, hay un camino largo

La lluvia repiquetea en las huellas de mis pasos

Las amapolas son rojas, son rojas como tus labios

Cuando les cae una gota de lluvia

Parecen decirme algo.

Ya veo la señal del tren

Y a un sinfín de amapolas que me dicen ven, ven, ven.

 

 



 

 


martes, 8 de junio de 2021

En reconstrucción


¿Has visto alguna vez como estalla el pepinillo del diablo cuándo hay algún 

movimiento, el viento o un animal que ni siquiera lo roza, pasa a su lado?

¿Cómo explota el fruto del granado cuándo alcanza el punto exacto de madurez?

¿Cómo catapultadas con una fuerza increíble comparte sus semillas la flor del

acanto?

Una estrella roja ha muerto y ha reventado en mi cara

Esparciendo sus fragmentos por todo el universo.

En una entropía de hojas, filamentos, corteza, pétalos, espinas, raíces, 

savia, polen, pelos, piel, huesos, cartílagos, sangre y esperma.

Absorbidos por un agujero negro, invisible.

Cada otoño, en septiembre, se abren las flores más bellas.

 

 


 


lunes, 10 de mayo de 2021

Sé nadar

Olas de millones de años embisten

Despedazando el alma todas las veces

Arena que se escurre entre tus dedos

Grano minúsculo transportado por el 

viento 

Cristalino, salado, cálido, lavado

Incontrolable, imposible, extraviado y 

libre

Como cualquier otro

Por fin.

Agua circulando en una caracola en el fondo del mar

Escapando al son del sol que se enreda en mi cintura

Me acaricia

Me sorprende

Me recuerda

Que sé nadar.

domingo, 25 de abril de 2021

La ley cósmica

 23 de Diciembre, saliendo del trabajo, desbordada de alegría, inicio mis 

vacaciones retribuidas.

A menudo recojo la basura que la gente tira al suelo porque no tolero la suciedad

en ningún sitio, pero en la Naturaleza menos.

Acaricio a todo animal que se deje, hoy he acariciado a una lagartija y no ha 

perdido el rabo, luego la he dejado en otro lado cerca de un caracol, juraría que 

se han mirado. He agarrado de una pata larga a una araña que iba de paseo por 

el suelo del baño, le he asignado una esquina en la pared para que monte su red,

un paso de mosquitos para que se busque la vida.

A veces follo y flexiono las rodillas mucha gente lo hace. Pensé que era abatible 

pero la rodilla no se vuelve a enderezar.

Según la biodescodificación del libro de cabecera de una amiga tal;

Soy cabezota, orgullosa, inflexible, insumisa.

Otra valoración incluye, un trauma de separación. 

Total, que es psicosomático y la culpa es mía.

Me desea lo mejor en año nuevo y feliz navidad. 

¡Igualmente!. Me quedo estupefacta.

Llamo a mi encargado para saber qué debo hacer.

Hago lo que me dice. Eventual, temporal, provisional, estacional, desechable,

eternamente.

Colas kilométricas para coger número en urgencias. Me atiende Doña Gertrudis, 

mala suerte, nos odiamos mutuamente.

Mi médico de cabecera, tras cinco años con anemía férrica constante y

periodos anormalmente abundantes no consentía en derivarme a ginecología.

Cambié de médico y me hicieron la ecografía. 

La laparoscopía que me practicaron no sirvió de nada porque el mioma que hasta

yo que no soy médico sabía que existía había alcanzado el tamaño de una

pequeña sandía. La tengo atravesada, como la hermosa cicatriz y el escalón en mi 

estomágo antes perfecto, en su recuerdo.

- El practicante te pone una inyección. ¡Siguiente!.

Inyecciones que te hacen olvidar qué era lo que antes te dolía.

Sana, sana, culito de rana, si no se te cura hoy, se te curará mañana. 

Paso la noche en vela, esperando que llegue la hora de poder llamar a alguien que 

me acerque al hospital. 25 de Diciembre, fun...fun... Fun.

Mantengo la calma mirando a la pared y un reloj de gotas de Voltarén, enchufado

a la vena.

Tras seis horas de espera me llama la atención la juventud del dóctor,

tan guapo, con su mascarilla, mi imaginación. ¡¡Dios!!.

Las piernas sin depilar, me quita los zapatos, calcetines agujereados. ¡¡Diooos!!.

No dejo que me afecte mirando hacia otro lado inmersa en una película

decadente.

Motivo de consulta: Gonalgia derecha. Imposibilidad para deambulación.

Exploración sin signos de flogosis. Dolor a la extensión.

En la radiografia no se observan fracturas, ni fisuras. Tampoco artrosis.

Ante la ausencia de alarma doy alta a domicilio. Pedir cita para MIR.

Tramadol, Diazepam, Voltarem, Enantyum, Enanplus, Nolotil y Paracetamol.

- No olvide el Omeprazol. 

Decidida a recuperarme durante las vacaciones, tras dos semanas postrada,

contrariada y de barbitúricos embatiburrillada, sin defensas, aparece en acción la

Anginas, la Amigdalitis.

Un amigo ciberespecial me controla la fiebre desde el más allá.

Locamente enamorada desde hace más de un lustro, lucho contra esta 

enfermedad crónica sin pies ni cabeza con uñas y dientes.

Compartiendo algo de música, charlas y otras cosas intempestivas, él no hizo 

nada más que cruzarse en mi camino. Idealizaciones platónicas con cualquiera 

que pase.

No puedo andar, hablar, ni comer, febril, hinchada la garganta, soy el hombre 

elefante. ¡Qué alguien me ponga bien la almohada!. Tan enferma qué...

¿Dónde está mi madre?, ¡ quiero a mi madre!, ¡ a mi madre aquí a mi vera!.

Reacciono al cuarto día, busco una guía, una cuerda a la que agarrarme, un 

teléfono. Los Reyes Magos han pasado de largo.

Al día siguiente tengo cita con el médico, el 7 de enero, ya, me espero.

Necesito el parte de baja, no puedo trabajar en muletas y con anginas.

Se acabó por fin la Navidad.

Tampoco puedo conducir así que una amiga me recoge con un regalo en las 

manos, unas zapatillas mágicas que aunque no pueda correr, voy encima de 

una nube.

Por la puerta del ambulatorio no entra ni la luz. La planta baja está a oscuras, 

abarrotada. En la escena del crimen, cada dos asientos unidos y prohibidos entre

sí con tiras de plástico de franjas blancas y rojas, hay una persona hipnotizada

mirando hacia la pantalla.

El guarda de seguridad es un perro que no me deja pasar, me ladra:

- Las citas son atendidas por teléfono. Hay que esperar a que el médico te llame.

No hay consultas.

Me aturulla, cada vez más nerviosa, sé que lo que dice es verdad, no me deja

pensar, quiere que me dé la vuelta y me vaya, tengo la cabeza fatal, habré 

entendido mal, lamentando el tiempo que le he hecho perder a quien me ha traído 

y a punto de irme, me doy la vuelta.

- Pues no me voy.

 Entro con el perro guardián mordiéndome las muletas y me siento

 para con las manos libres y tranquilamente, sacar el resguardo de la cita del 

bolso y comprobarlo, se yergue sobre mí, le tiendo el papel donde está

 la fecha, la hora y el número de la consulta de la cita en modalidad presencial.

Guardo todas las palabras. El can con las orejas gachas, callado, extrañado,

me deja en paz.

Salgo del ascensor a la segunda planta silenciosa y quieta como un múseo, sólo 

para elegidos.

Por los grandes ventanales acristalados entra la luz a raudales, se asoma el verde 

refrescante y revitalizante de los árboles, el blanco esponjoso y azul de las nubes, 

a lo lejos, libres. 

Los pasillos y los asientos están vacios, elijo uno pegado a la pared, junto 

a la puerta y espero. No hay nadie, sólo yo, nadie.

El médico habla supongo que por teléfono, ha pasado más de media hora de la

hora acordada.

Estoy parada delante de la puerta cerrada, acerco el oído para confirmar  que 

habla con otro paciente y excusarlo, pero los retazos de las frases que me llegan 

no me hacen confiar demasiado en ello.

Balance, ejecución, acción, situación, ¿son términos bursátiles o estadísticas del 

COVID?.

Hay un cartel a la altura de mis ojos que dice: 

"Si la puerta está cerrada, no llame por favor". 

Continúa con la conversación, colgado del teléfono.

La indignación va subiendo desde los pies y se regodea con mi rodilla, algunas 

chispas encendidas alcanzan  la garganta y quieren salir, conteneniéndolas,

termino llamando con mis nudillos a la puerta, suavemente con educación y la 

determinación de ser amable y la tímida paciente que es lo que soy al fin y al 

cabo. Hasta cierto punto. 

El médico abre la puerta, molesto porque he infringido la norma, 

desobedecido la regla o porque no tiene más remedio que atenderme.  

Transparente, no me hace falta hablar porque mi cara lo dice todo.

Agradezco la mascarilla, sempiterna.

No nos conocemos.

Me detengo delante de la silla que hay en medio de la habitación y busco la 

piedra que solía estar en la esquina del escritorio ajustándose perfectamente a la 

distancia y a la mano de los médicos de familia de toda España.

Un recurso simple pero poderoso para avisar al que espera de que ya puede

pasar. Un objeto extraído y extraviado de la naturaleza, tan pesado y suave, tan 

brillante y oscuro que desentona con todo lo demás. Pero ya no está.

El doctor señala a la camilla, creo que para examinarme, pero se vuelve a 

sentar tras su escritorio a tres metros de distancia y dice:

 - Tu médico se fue. (¿Acaso percibo un pequeño rin- tin- tin?).

- ¿A dónde?.

- Pues no sé.

Soy lo que él llama un paciente zombie, drogada, me hace gracia. 

Maldita la gracia que me hace. 

Muertos vivientes sin médico de cabecera deambulando sin propósito por el

ambulatorio, buscando una cura para la muerte o para la vida.

Extraño el bajalenguas, se fía de mi diagnóstico.

- Derivación al especialista para una resonancia, antibiótico para las anginas y

 la baja médica sólo es si no puedes trabajar. La lesión ha sido fuera del 

horario laboral, se considera enfermedad común, que sepas que no te van 

a pagar mucho.

 - ¿Pero no ve que no puedo andar?. Contesto, riéndome y paranoica, agitando 

 una muleta. (¿Este tio de qué va?).

La resonancia para un mes después, otro más para que el traumatólogo valore 

la gravedad del asunto. No salgo de mi asombro.

Tengo que agradecer que no tengo uno, ni dos, sino tres ángeles de la guarda y

amoxicilina, compañera del alma. No sé si lo pillas.

Seguidamente la Doña Regla, la copa lunar para otra ocasión, esto parece una 

peli de terror, compresas apunto en la pizarra, no puedo ni pasear al perro, peor

que el confinamiento.

Mi contrato finaliza incapacitada, con el SEPE tengo que contactar, el número no 

existe, el sistema está colapsado. La voz ultraterrenal dice que el tiempo de espera

es de tres minutos, pero aquí en en el infierno...

Llamo, durante horas, una y otra vez. Cuelgan, día tras día, una y otra vez.

Entretanto consumo y me consumo, no soy productiva.

Todo se me hace cuesta arriba y ni aplicando la técnica de subida en zig-zag 

de la serpiente soy capaz de subir la pendiente.

No tengo ganas ni de peinarme, a mí y al perro se nos cae el pelo.

Con Ennio Morricone y matojos inquietantes por las esquinas la casa 

parece el desierto de Atacama.

Para ver si cambia algo cojo las tijeras, a tomar por culo la melena.

Aunque el estropicio no es grave, al menos ya no tengo que desenredarme, mi

autoestima está bajando de forma considerable.

El Fisioterapeuta asegura que el menisco está roto y que habrá que operar.

- No comas pimientos, berenjenas ni cebolleta para bajar la inflamación.

Pescado fresco, azul y blanco tres veces al día para favorecer la regeneración.

- Con lo que te he pagado podría comer atún rojo, salmón salmón, caviar de 

beluga, negro como mi corazón. 

Compro un bote de omega3.

Entregando el parte de baja en la seguridad social, subiendo las escaleritas tras

las rejas, te atiende también un vigilante, diferente .

 - De tí la Mutua se hace cargo.

- ¿Eso cómo va a ser?. Compruébelo de nuevo haga el favor. 

- Qué te vayas pá la mutua, no pegues más bandazos, da gracias a Dios qué está 

ahí abajo. 

Se las doy al vigilante que se las merece más. 

Pasito a paso, pasito a paso, pasito a paso con mi bastón entro en la oficina de la 

mutua para informar de mi situación, inestable en todos los sentidos pregunto 

por la operación y la rehabilitación.

La chica detrás del escritorio se sienta junto a mí, coge la carpeta de mi regazo, 

saca la documentación y me explica:

- Aunque estés cubierta, te seguirá tratando la seguridad social y se te descontará 

de la prestación.

En arenas movedizas, cubierta de fango hasta las rodillas, me voy de allí un poco 

más tranquila.

En la sala de espera de la clínica para la resonancia sólo una monja y yo.

La monja oronda, rondando ochenta años, con hábito extremadamente blanco 

parece de purpurina, se llama Bernardina, Catalina, Georgina, un nombre 

terminado en ina.

Se interesa por mi dolencia y yo por la suya, a ella le duele la cadera, dice que soy

joven para estar ya renqueando, le digo que siempre he aparentado menos edad 

de la que tengo, aunque esto esté cambiando.

Mantenemos una conversación filósofica. El mundo se está derrumbando, la culpa 

de todo la tiene el ser humano, esto es una oportunidad para parar, recapitular, 

replantear los valores, cambiar el sistema desde dentro.

Le digo que soy ecologista y que creo en la Naturaleza pero no en dios, ella 

opina que es lo mismo. Es simpatiquísima, no tengo ganas de discutir, hace 

tiempo que perdí toda esperanza.

Pasa antes que yo y mientras observo como su extrema pureza se adentra en la 

oscuridad del laboratorio, tengo la certeza de que no la volveré a ver.

Faltan dos semanas para la cita el 17 de Febrero con el traumatólogo,

vislumbro un finísimo haz de luz al final del túnel. Mi amigo me envía vídeos de 

crecimiento y decrecimiento, me tiene muy entretenida, le tengo gran estima pero

no hablamos el mismo idioma, no me ama, a mi pesar.

Recibo una llamada del centro de especialidades una semana antes de la cita para

aplazarla al día 23, sin explicaciones, sin un por qué, vuelvo a caer al pozo de 

dónde venía.

Dos meses exactos después del principio de esta historia, el traumatólogo 

confirma las sospechas del fisioterapeúta. 

¿Conservaba la ilusión de que se equivocara porque soy una ilusa o soy una ilusa 

porque conservaba la ilusión?.

- Ruptura en asa de cubo del cuerno posterior y cuerpo del menisco interno con 

fragmento desplazado a intercódilo. Hay que operar. 

Me explica que la operación consiste en quitarme el menisco, y quedarme así,

tal cual. Será que como no soy futbolista para qué se van a molestar en ponerme 

uno nuevo. Se me cae el mundo encima y me echo a llorar.

Le digo entre lágrimas que la rodilla sana ya no lo es tanto, ha estado

cargando con todo el peso, forzada me duele a rabiar.

Me dice que es normal, que las dos tienen las misma edad.

Si, sí, la misma edad, si,si, la misma vida, si, si...

Las rodillas son ellas y sus circunstancias.

Pregunta si tengo alguna que otra enfermedad. Le digo que estoy sola, que 

apenas me sostengo en pie, que estoy desesperada pero todo le da igual. 

A estas alturas he perdido la compostura.

Como no voy a morir repentinamente me pone en lista de espera no preferente.

Programa una resonancia para la otra rodilla, otro mes más.

En el informe médico escribe en letras mayúsculas:

INCAPACITADA COMPLETAMENTE.

Firmo el consentimiento de la operación. 

Me entrega una tabla de ejercicios para fortalecer la musculatura antes y después

de la intervención. Para saber cuánto tiempo van a tardar en operarme que llame 

al hospital. La enfermera visiblemente preocupada, sale tras de mí, la baja va a 

ser larga, me recomienda ir a salud mental. 

Necesito una tregua, un masaje, un hammán, surmergirme urgentemente, 

evadirme, diluirme, ser fluido, nado. Todo empieza a mejorar. 

Aunque coja y con rodilleras, puedo caminar, devuelvo las muletas.

Llamando sin parar por las mañanas a la lista de espera del hospital, me cogen el teléfono un 

15 de Marzo a las dos de la tarde, lo digo por si este dato horario le viene bien a

alguien.

La administrativa me informa que son 6 meses de espera desde que me dieron 

el diagnóstico, para acelerarlo reclamar al traumatólogo. 

Pasándose la pelota de unos a otros. Me acuerdo del traumatólogo y me echo a 

temblar.

Tengo el umbral del dolor bastante alto y sé que lo peor ha pasado, pero no tolero

el dolor persistente, si sufriera de jaquecas o migrañas no dudaría en pegarme un 

tiro, bueno un tiro no, soy más elegante, más limpia, más de pastillitas que te dan

una segunda oportunidad. Todos merecemos una segunda oportunidad.

Hubiera muerto a los 16 si no fuera por esto, cubierta con la mantilla de la 

relatividad, sincera como una diarrea, una vez que empiezas no puedes parar.

Una noche de éstas de aburrimiento mortal y lujuria intermitente quise hacer un 

video porno para enviárselo al tipo este. Me encontraba mucho mejor, se lo 

debía, soy una mujer de palabra.

El video porno consistía en simular la posición del jinete,  (una trepidante peli 

porno de indios y vaqueros, un websternPorn , ¿lo habré inventado yo?).

Yo haciendo la india cabalgando sobre un cojín gigante a modo de caballo con 

mi rodilla trabada  El télefono frente a mí graba, 10 segundos de cabalgadura son

suficientes.

El no poder caminar por el campo me desanima. Fumar como una carretera me 

desanima. La pescadilla desanimada lleva tiempo mordiéndose la cola.

Repito la escena como cuatro o cinco veces, soy perfeccionista, no tengo estilista.

Pero lo que en realidad soy es imbécil. Creo que me he roto otro menisco con las 

gilipolleces. Vuelvo a pedir las muletas a la mañana siguiente y me recetan algo

mucho más fuerte.

30 de Marzo. 12:00 del mediodía. Resonancia de la otra rodilla. ¿Me quedo en 

Sevilla?. Me quedo en Sevilla. Botellines en la plazita, aceitunas, albahaca, 

yerbagüena y naranjos que te tiran por encima el azahar. Después de comer 

empacho, 4 obras de Teatro. ¡Una, dos, tres, cuatro!. Esto me pasa por tener una 

amiga intelectual.

6 de Abril, diagnóstico de la rodilla sana entre comillas con el traumatólogo:

- Ruptura del cuerno posterior del menisco interno, que aunque se ha roto de 

forma menos complicada, ( si, si, menos complicada), se observa una tendinitis 

rotuliana y enguince de los ligamentos colaterales internos y externos y un 

derrame articular en compartimento femorotibial. ( Si, si, femorotibial).

Insinúa que puede haber otras causas, fibromialgia o algún  problema

emocional, ( si, si, emocional, al  final va a tener razón mi amiga).

Esta vez me coge preparada, sin derramar una lágrima le contesto que era más 

feliz que una perdiz antes de que esto me pasara.

- ¿Me operan las dos juntas?.

- No, primero una y cuando te recuperes, la otra.

Firmo el consentimiento para la otra operación, aunque no piense operarme, de 

aquí a que me llamen tengo tiempo de pensarlo.

Herida, enfurruñada, desalineada, desaliñada, noqueada, aburrida, estresada, 

deprimida, sola, coja, y puede que loca, le cuento por teléfono todo a una amiga:

- Tía, la otra rodilla también está jodida, con razón me dolía.

- Algo has estado haciendo mal, eres una mula. ¿Cómo te has partido los 

meniscos de las dos rodillas?. El toque de queda, sin bares de noche, prohibidas 

las reuniones en casa de más de 4 personas no convivientes, por la calle todo el 

día con la puta mascarilla, no te escuches más, deja de quejarte, estamos todos 

igual. Piensa qué vas a hacer con tu vida, hazte youtuber, te llevaré unas torrijas. 

¿Tu coche funciona?, ¿puedes conducir?.

-  Sólo si el trayecto no es muy largo y por el pueblo, es indestructible aunque no

 pase la I.TV.  Escribiré una road movie esperando a que me operen. No quiero ser

 youtuber, quiero las torrijas. Claro lo mismo es. Otro año sin pasos ni 

procesiones, ni cristo, de eso no me quejo.

¡Ah!, ¿ y no te lo he dicho?, me ha vuelto a bloquear, se muda con el amor de su 

vida. 

Qué alguien te eche una maldición.

Qué se entere todo el mundo.

Qué lo sepas.

Me da igual si lo lees o no.

Me da igual quién lo lea. 

Reconocer la adicción para sacarla de encima.

Todo es nada y nada es todo tras una pantalla. 

No tengo relaciones superficiales. 

Un súcubo de la red.

Un día me quieres y al otro no.

Me dejas, me eliminas y me bloqueas. 

Te vas, me dejas y me abandonas.

Que resuene siempre en tus oídos la canción de los Chunguitos.

- ¿Estás mejor?, ¿no?, confía en la ley universal, dentro de poco montarás en 

bicicleta.

- Todo puede ser peor. No me jodas con la ley cósmica.

Este relato terminaba aquí, pero no termina nunca.

Parecía que no iba a despertar de esta pesadilla, pero una amiga lo leyó cuando 

todavía estaba escribiéndolo, habló con un familiar que trabaja en 

las altas esferas de nuestra denostada y querida seguridad social, al otro día me  

llaman para derivarme a un hospital privado y darme cita con el cirujano el día 

15 de Abril. 

En la prueba de anestesia durante la observación, conozco al cirujano, un 

cachondo mental, un depravado, me operará la semana siguiente quitándole 

importancia.

 - El menisco no te lo van a quitar, sino a recomponer, con la epidural

 estarás consciente.

Puede ser contraprudecente, pero si me seccionan la arteria al menos no me 

llevo una sorpresa cuando me despierte.

 - La operación es rápida, de aquí sales andando, sin muletas y sin bastón.  

El día del libro, 23 de Abril, me opero.

Ahora estoy en casa, operada. El cirujano, un mentiroso compulsivo y yo 

la ingenua de siempre. No os creaís nada de lo que os digan, esta es

la verdad:

De la operación poco puedo contar, entro en el quirófano desnuda con la bata,

me preguntan:

-¿Qué rodilla?.

 Y recuerdo que sentada, te inyectan un sedante antes de la epidural y después 

una pierna levantada que ni es tuya ni es mía.

¡ Yo que quería haceros un estudio de mi anatomía!.

La operación dura sólo 40 minutos pero tu cuerpo tarda unas cuatro 

horas en liberarte. La parte inferior es un trozo de carne, amorfa, 

blanda, jugosa y muerta.

En la sala del despertar estamos seis pacientes.

Carmen de 16 años se levanta aunque yo me operé antes, eso me anima, me 

esfuerzo en mover los dedos de los pies, lo consigo.

Me sientan a su lado, bebemos agua y hablamos. Lleva dos años esperando a que

la operen, leo su informe, leo el de todos los demás. No contaban con mi 

curiosidad. El informe de la operación es el mismo para todo el mundo punto por

punto:

El procedimiento quirúrgico: Excisión de cartílago semilunar de rodilla. 

(En el papel no se van a equivocar).

La descripción operatoria:

Artroscopia según técnica habitual.

Portales de trabajo anteriores, en la visualización compartimental, se aprecia 

pequeño fleco sin desgarro a nivel de la unión del cuerpo con cuerno anterior del

menisco interno. Menisco externo sin anormalidades.

Se realiza remodelado a pinzas y administración local con ácido hialurónico.

Agrafes en cierre y vendaje compresivo.

No puedo creer que a los seis de edades comprendidas entre dieciséis y 

sesenta y cinco años, operados de menisco el mismo día, uno detrás del otro, 

tuviéramos la misma lesión y pasáramos exactamente por la misma operación. 

Derivados de un hospital público a uno privado.

Como es lógico, después de una operación de rodilla no puedes andar, te 

proporcionan unas muletas, ya tengo las mías propias.

Pasa el efecto de la anestesía y quieres morfina. Vas de camino a

casa y no te han dado ni un calmante.

Mientras escribo me duele la rodilla, la columna vertebral y el corazón. 

Escoliosis vital. Bendito Tramadol.

Todo tiene solución menos la muerte, dice mi madre, kamikaze septagenaria 

conduce su furgoneta todo el día y toda la noche, desde Girona a mi almohada.

Aunque sea sin casetas me pongo el traje de flamenca y aunque no haya feria me

voy pá la feria. A 24 de Abril de 2021. Fin.