lunes, 6 de abril de 2020
Otro clavo desterrado
La liviana cotidianidad me reconcome
Y antes de hacer teatro, escapo
Con toda la parafernalia de luces y silencios.
No hay nada más
Que desentrañar
Creer, confiar, esperar
Nunca jamás.
Acaricio todo lo que veo
Y poseo un trozo de cielo
Cuando es clara la noche.
Los impulsos libres y la razón discordia
El camino es un oscuro laberinto.
No hay nada más
Tras la rápida intuición
Que guía mis pasos.
Entre las ramas
Veo la trama de este juego malo.
Atemorizada la mentira, da media vuelta
Y en mi constelación de realidades abstractas
Otro clavo desterrado.
viernes, 3 de abril de 2020
Frío
Un frío que no te deja hacer nada
O corres
O te metes bajo las mantas
Sólo puedo hacer lo segundo
Hasta los perros
quieren meterse en la cama
conmigo
Sólo quieren calor
Igual que yo
Se creen humanos
Han perdido el olfato
Han perdido el oído
Igual que yo
Soy una perra
por no dejarlos dormir
conmigo
Quiero un oso de peluche gigante
Para dormir abrazados
Yo en su regazo
Y él en el mío
Hibernando eternamente
Luego se lo daré a los perros
Para que lo despedacen
y le saquen toda la pelusa
Le prenderé fuego
Entraremos en calor.
miércoles, 1 de abril de 2020
Pasando página
Empiezo a caminar otra vez
En otra dirección
En silencio me estoy yendo
Ya está, me fui.
Vuelvo a escribir, para entenderme
Con el traqueteo del tren
Supone todo un reto
Cómo lo es vivir.
Con mi nuevo cuaderno de notas forrado con el papel
De tu nuevo cobijo
Un nuevo orden y una nueva vida
Una vida sin mí.
Empiezo a escribir desde la última página
Así no tengo que temer
Que nunca vaya a terminarlo.
Me apoyo sobre mis rodillas
Hacia el lado de la mano
Con que te escribo
Para no volver a leer lo escrito
Pasando página.
El comienzo está al final
Y antes de llegar a la primera página
Te habré olvidado.
Lluvia
y tengo un corazón rotundo.
Un dolor frío y un miedo encallado.
Se desata la pena
Y me alcanza
Una voz que deshilacha.
No sé por qué, tengo, estoy, soy lluvia.
Palabras al azar
Parecen palabras aleatorias de alguien apedreado en medio de la noche.
Mientras camino para volver a casa, me río de mí misma.
Mi perro ya ha aprendido a no cruzarse con nadie en el camino. Es probable que ocurra algo más allá cerca de mí.
Parecen palabras aleatorias de alguien apedreado en medio de la noche.
Hay personas aporreando mi puerta, quieren robarme la luz.
Si no puedo salir, no pueden entrar, quieren quitarme la vida.
Y la verdad es que esta canción de todo el mundo no es mía.
Parecen
palabras aleatorias de alguien apedreado en medio de la noche.
Porque dices cosas como éstas, esta canción es sólo tuya.
Divagaciones
aleatorias de personas solitarias sin futuro.
Personas solitarias sin
futuro que no pueden estar juntas.
La premisa radica en la aceptación de la mediocridad.
No se trata de intentar hacerlo mejor, se trata sólo de hacerlo.
Parecen palabras aleatorias de alguien apedreado en medio de la noche.
No es culpa nuestra todo lo que sucede.
No quería que terminara así.
En medio de la noche. Demasiados malentendidos.
Parecen palabras aleatorias de alguien apedreado en medio de la noche.
Voy a liberarte, no quiero pensar en tí.
Sólo queda esta extraña canción, que nunca cantarás.
Si no estoy abrazando a mi perro, no puedo dormir.
Parecen palabras al azar. .
Ramdom words
viernes, 25 de octubre de 2013
La sonrisa de Julieta.
Inconsciente.
No se me ocurre más que dar las gracias.
Nicanor parra.
Mientras mi madre le canta una nana.
A su nieta.
Tu padre te va a comprar un naranjal.
Pá que no tengas que trabajar.
Ya te tienes que ir.
Porque aquí no hay porvenir.
A la niña le pica el pollo..
Aquí lorca con la canción tonta.
La primera sonrisa de Julieta.
lunes, 22 de octubre de 2012
El dinosaurio de Monterroso
Salía al jardín buscando el sol, arrastrando una manta, en la que desparramaba todos sus juguetes. Y junto a la cancela a un lado de la carretera, cruzando esta el mar, pasaba las horas.
Peleando con su hermano un año más pequeño, pero ostensiblemente más grande, obsesionado por destrozarle todos sus juguetes.
El sólo conservaba un pequeño dinosaurio de plástico duro.
El dinosaurio era más bien el arma con la que se valía para apisonar las historias que ella imaginaba. Era un día de primavera y hacía calor.
Corría tras él, llamándole cabezón, cabezón, cabezón!, y volvía exhausta y agotada a su manta.
Entre lágrimas de rabia vio un monstruo gigantesco que la miraba por encima de la verja, por encima del mar, por encima de todo.
Algún maleficio había transformado el juguete de su hermano y amenazaba con aplastarla de una vez por todas. Cayó inconsciente.
La plataforma que transportaba la descomunal figura de cartón piedra se había atascado justo delante de la verja del jardín, de camino a las fallas de Valencia.
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Soledad prosaica
Atisbé una luz
Fuí sólo a encontrarme con ella
Nos cruzamos
Era yo
Pero más joven y bella
El miedo
no le había hecho mella
Al verme corrió
Me cogió en sus brazos
Me besó
Andaba descalza por la arena
como yo.
Supe que me quería
Que siempre me había querido
Eres suave y bonita
Me dijo
Quédate conmigo
Tranquila.
Ánima-alada
Símbolos frenéticos, señales del destino.
Estrellitas de la suerte.
Estrellitas de la muerte.
De la muerte celestial.
Por celeste.
Por bestial.
En manojos, tan felices.
Inhumanas.
Futiles aleteos.
Polvos mágicos.
En sus alas de cristal de botella.
Furtivas explosiones de placer.
Ofrenda del tiempo malgastado.
Del amor licuado y manirroto.
Depósito exprimido, apisonado
del hipocampo
para perder la conciencia y vaciarme de tí.
Me la cantó un sapo venenoso con los ojos desorbitados que decía ser Charles Bukowski.
Estaba encantado y lo chupé.
Ver
Una caja vacía
Lineas y surcos de una naranja recién caída
Unos versos de lana
Un barreño oxidado
Instantes, distantes
de una araña verde en un hilo mojado
Una ola rota
Un pequeño vistazo
Una tuerca sola que va
cuesta abajo.
domingo, 5 de febrero de 2012
El árbol
La revolución de los tejados
La única que tiene alguna posibilidad es Grisca, con ese bonito abrigo de angora y su deambular burgués.
Nuestra revolución empieza por los tejados.
Estaremos en la calle pero los tejados son nuestros. Desde ahí controlamos toda la ciudad y no hay quien nos agarre.
Crearemos nuevas leyes, todos a una. Asaltaremos las cocinas. Nos repartiremos la comida. Cuidaremos de nuestros mayores. Ellos conocen las fórmulas que utilizan para aniquilarnos.
No debemos confiar, ni ser dependientes.
La libertad merece el sacrificio.
Grisca baila con la luna,
antiguas tonadas de revolución.
"(La luna lo baila todo)”.
¡La vieja de los gatos ha muerto! Tenía 108 años.
Nos echaremos un trago por su salud.
lunes, 24 de enero de 2011
Paso a paso
Me creo a cada paso.
Y cada uno me asegura.
Que sin prisa,
Me dirigen.
Me detienen.
Beso, verdad o te atreves.
Deseos, pájaros, árboles.
A la luz.
A mis pasos
Todo le vale.
Perra
Bajo el quicio de esa puerta infranqueable
Siempre abierta
Perra mojada
Bajo la lluvia
Aullándote.
Vomitorium
En las que no salgo
Yo soy la tramoyista, izo el telón
Y elevo a los ángeles atados por un cordón.
No me esperes desde el palco
Espigando tus aplausos.
Me disiparé con la niebla
Acabada la función.
Todo
Nada
Te deslizas.
Remarcando los silencios entre idas y venidas.
Desentierro petrificada de colores.
Incrustados.
Desengarzando transcursos trazados.
Destrozados.
Nada es tan fuerte, como la nada.
Ni la verdad.
De sueño y aire
En esa línea imprecisa
Las palabras son perfectas
Desveladas.
Y me urge dar la vuelta
A ese tiempo de encontrarte.
Se diluyen en la luna
Se revuelven con el aire.
Como sales en el agua
Perezosas en el sueño
Se han perdido.
De aire y sueños
Sorteando los bosques de antenas
de televisión
y los pisos, diferentes edificios.
Hago giros y cabriolas.
Algún peligro
Acechándome en el suelo.
Del que me elevo.
El motivo es lo de menos.
Me quieren apresar.
Y siempre escapo.
En el cielo
Me asalta un miedo.
Es un instinto, distinto
A que me vean.
Es vergüenza
De volar.